«Abraza la tristeza»

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La tristeza siempre ha sido sinónimo de dolor, y al escuchar o pensar en dolor, nos da miedo y queremos huir o alejarnos de ese sentimiento que lo vemos como algo feo, algo terrible, algo que queremos evitar y que nunca lleguemos a tener. Así es como vemos a la tristeza. Pero hoy quiero reflejarte el otro lado de la tristeza, el lado bueno de tener tristeza, los beneficios de estar triste, porque Dios creó la tristeza, ese sentimiento que todos niegan y huyen. Pero si supiéramos que la tristeza es el sentimiento principal para poder llegar a la felicidad, nunca le daríamos la vuelta, porque el sentimiento de felicidad es la recompensa de haber podido abrazar la tristeza.

Sé y entiendo que no nos gusta que la gente nos vea tristes, tratamos siempre de ocultar ese sentimiento porque a veces creemos que vernos tristes, cabizbajos significa que somos débiles. Pero estamos totalmente equivocados, todos los siervos de Dios pasaron grandes tristezas para que pudieran llegar a ser grandes siervos de Dios, y eso hizo que quedaran enmarcadas sus hazañas en la Biblia. David tuvo tristeza al saber que Saúl lo quería matar, Moisés tuvo tristeza al ser desterrado de Egipto, Job tuvo tristeza al ver todas las calamidades que estaban llegando a su vida. Pero vemos que después de ese sentimiento llegó la recompensa, su felicidad. Porque ellos aprendieron a abrazar la tristeza, reconocer ese sentimiento y aprender a llevarlo y convivir con él porque sabían que sería por poco tiempo y eso los haría ser más fuertes y poder apreciar la felicidad de un modo donde entendieran que para llegar a la felicidad debes pasar por otros sentimientos que te harán poder disfrutar lo que viene.

La tristeza también nos ayuda a reorientar nuestros objetivos, reflexionar sobre nosotros mismos, a tomar decisiones, así como buscar apoyo y pedir ayuda para entender que no estás solo, que tienes a un gran Dios que estará contigo. Con ese objetivo, Dios creó ese gran sentimiento para que entendieras que al llegar ese sentimiento a tu vida, pudieras reorientar tus objetivos, poder reflexionar y entender que Dios está en esos momentos. ¿Y sabes por qué lo sé? Porque en mi vida, igual que en la tuya, ha llegado la tristeza y he podido encontrar consuelo en Dios. Recuerda este versículo que está en Mateo 5:4, así dice su santa palabra: ‘Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación’. Y si estás pasando una prueba grande en tu vida donde esa tristeza ha inundado tu visión de oscuridad y te ha hecho sentirte solo, sin ganas de continuar, recuerda lo que dice Isaías 41:10, así dice su santa palabra: ‘No tengas miedo, que yo estoy contigo; no te desanimes, que yo soy tu Dios. Yo soy el que te da fuerzas, y siempre te ayudaré, siempre te sostendré con mi justiciera mano derecha’. Amén. Bendito sea el nombre del Dios de Israel que nos demuestra su gran amor.

Dios hizo todo perfecto porque Él es perfecto, y al crear Dios los sentimientos fue para que pudiéramos darnos cuenta de que estamos vivos. Una persona que no tiene sentimientos está muerta en vida, pero si a tu vida llegan estos sentimientos de miedo, tristeza, aprendamos a abrazarlos, porque el resultado será mucho más gratificante de lo que estás pasando. Recuerda siempre que habrá tiempo para reír y tiempo para llorar, y los dos tiempos son buenos; solo nosotros necesitamos saber comprender esos tiempos y saber abrazarlos.

Y con este último versículo, termino para que entendamos que después de la tristeza viene lo que todos siempre buscamos: la felicidad. Y qué mejor ejemplo que encontrar esto en la Biblia, en Apocalipsis 21:4-7. Así dice su santa palabra: ‘Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado. Y el que estaba sentado en el trono dijo: ‘He aquí, yo hago nuevas todas las cosas’. Y me dijo: ‘Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas’. Y me dijo: ‘Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tenga sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo’. Amén. Ven como después de la tristeza viene la recompensa, al decir: ‘Porque las primeras cosas han pasado‘, las lágrimas, la muerte, el duelo, el dolor. Para poder llegar a Dios, debemos pasar por eso. La vida del cristiano no es fácil, amigo. Si alguien te dijo que seguir a Dios era fácil, déjame decirte que esa persona estaba equivocada. Si para su propio Hijo Jesús no fue fácil dejar todo lo que tenía para venir a morir en un madero por ti y por mí, ¿por qué crees tú que para nosotros será diferente? Tenemos que pasar por todos estos sentimientos porque al final, la recompensa será grande.

Amigo, hoy quiero que aprendas a abrazar la tristeza, abrazarla tan fuerte que al final, cuando no te des cuenta, la felicidad estará llegando a tu vida. Abraza la tristeza que Dios ya te está esperando con los brazos abiertos.

Shalom.

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