¿Qué es el miedo? Esta sensación tan intensa ocurre porque es la forma en que nuestro cerebro nos prepara en caso de que corramos peligro. Si los sentidos nos dicen que existe algo que pueda dañarnos, el cerebro hace que nuestro cuerpo reaccione muy rápido por si necesitamos escapar.
Recuerdo que hace años, cuando era un niño, yo siempre le tuve miedo a la oscuridad. Cada vez que veía que el día estaba por acabar y el sol estaba ya por ocultarse, entraba una aflicción en mi vida que no quería que se acabara el día, por miedo a dormirme en la oscuridad. Así que siempre trataba de tener algo encendido, así fuera una lucecita pequeña que pudiera mitigar esa gran oscuridad.
Hoy en día he podido afrontar ese miedo, pero sé que no ha escapado de mi mente, sigue allí, pero sé cómo controlarlo. A diferencia del miedo que provoca una sensación de angustia, que puede ser provocada por un peligro real o imaginario, el miedo que tenía yo por la oscuridad siempre fue un peligro imaginario. Siempre tuve la preocupación de que algún monstruo o algo que desconociera se pudiera infiltrar en mi cuarto, y escuchar algún ruido hacía que mi imaginación empezara a trabajar más de lo normal e idear qué es lo que estaba ocasionando esos ruidos que se escuchaban en medio de la oscuridad.
Hoy, ya que soy una persona adulta, puedo encontrar ciertas explicaciones si llegara a escuchar esos ruidos que provienen de la oscuridad. Ahora, mis miedos toman otra forma en mi vida; ahora, mis miedos ya no son imaginarios, ahora son reales, los puedo ver, los puedo sentir.
Esos miedos hacen que el ser humano le dé forma a la vida. Y el miedo del que hablo hoy en día es el de estar alejado de Dios. Ese miedo de saber que no estar con Dios es una sentencia de muerte segura, es perder todo lo que tienes, principalmente tu salvación, tu familia, tus amigos, tu trabajo. Hoy en día, saber que he cometido algún pecado no me deja en paz mi conciencia y empieza ese miedo de creer que poco a poco me estoy alejando de Dios y que su bondad y su misericordia están a punto de acortarse, y esa gran garantía que gozaba ya no la tendré más.
Estos miedos son los que hoy me inundan porque, como siempre les he dicho, yo no soy la persona más perfecta en el mundo; todos los días tengo errores, a veces cometo pecado por mi forma de actuar, de hablar o sentir. Y al hacer eso, me doy cuenta del grave peligro que corre mi vida.
Pero doy gracias a Dios que me haga sentir ese miedo porque si no sintiera miedo, mi cerebro no me alertaría para estar preparado del peligro que corre mi vida. Amigos, si hoy tienes miedo de encontrarte alejado de Dios, alégrate porque Dios quiere que sientas esa sensación para que estés alerta y cambies lo malo que hay en tu vida. Tener miedo es parte de sentirnos vivos.
El miedo en sí mismo es positivo; nos ayuda a alejarnos de un suceso para el cual todavía no estamos preparados. Y tú y yo sabemos que nunca estaremos preparados para estar alejados de Dios. Hay otros miedos que nos acongojan en nuestro diario vivir, pero esos miedos tienen solución cuando estamos con Dios.
Quiero terminar con este versículo por si hoy en día tienes miedo por cualquier suceso que estés pasando en tu vida y se encuentra en Isaías 41:10 (No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia). Amén.
Amigo, hoy Dios quiere que venzas esos miedos que te acongojan en tu vida. Recuerda que tener a Dios es tener siempre su protección, y eso es lo que hoy el mundo necesita, la protección de Dios. Así que el único miedo que debes tener hoy en día, y al que debes prestar mucha atención, es el de estar lejos de Dios. Hoy estás a tiempo, no tardes en regresar; Él te está esperando para darte su protección. Dios te bendice.
Según el doctor en psicología Karl Albrecht, los cinco miedos básicos de los cuales nacen casi todos los demás temores son el miedo a la muerte, la pérdida de la autoestima, la soledad, el miedo a la mutilación y, por último, daños y perjuicios al ego. Pero hoy quiero decirte cuál debería ser nuestro principal miedo en nuestras vidas y es estar alejado de Dios.
Shalom.

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