Leamos lo que dice 2 Samuel 24:
De nuevo, la ira del Señor se encendió contra Israel, y provocó a David contra ellos, diciendo: «Ve, haz un censo de Israel y de Judá». El rey dijo a Joab, comandante del ejército que estaba con él: «Recorre todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Beerseba, y haz un censo del pueblo para que yo sepa el número de la gente».
Habiendo recorrido todo el país, volvieron a Jerusalén después de nueve meses y veinte días. Joab dio al rey la cifra del censo del pueblo: había en Israel 800,000 hombres valientes que sacaban espada, y los de Judá eran 500,000 hombres. Después de contar el pueblo, a David le pesó en su corazón. David dijo al SEÑOR: «He pecado en gran manera por lo que he hecho. Pero ahora, oh SEÑOR, te ruego que quites la iniquidad de Tu siervo, porque he obrado muy neciamente».
El Señor envió pestilencia sobre Israel desde la mañana hasta el tiempo señalado; y desde Dan hasta Beerseba murieron 70,000 hombres del pueblo.
Al leer estos versículos, podríamos entender o creer que Dios castiga injustamente a David, ya que en 2 Samuel, capítulo 24, en el primer versículo, vemos que dice que Dios se airó con Israel y provocó a David contra ellos, diciéndole que hiciera un censo de Israel y Judá. En el versículo 8, vemos que Joab va y realiza el censo que le dijo David, pasando al versículo 10, vemos que después de saber David el censo de Israel y Judá, se sintió mal y le dijo a Dios que había pecado en gran manera por lo que había hecho. Y vemos en el versículo 15 que Dios castiga a David por haber hecho el censo y manda pestilencia a todo Israel y mueren 70 mil hombres.
Podríamos creer que Dios está siendo incongruente e injusto, ya que el versículo 1 claramente se puede entender que Dios manda a David a que realice el censo. ¿Pero en realidad fue así? Pues no.
Leamos nuevamente el versículo 1 para entender qué pasa. Dice así: «De nuevo la ira del Señor se encendió contra Israel, y provocó a David contra ellos y dijo: «Ve, haz un censo de Israel y de Judá».
Si vemos bien, hay una coma en este versículo que cambiaría toda la narrativa de esta historia. Cuando dice «De nuevo la ira del Señor se encendió contra Israel», al finalizar «Israel» hay una coma, y después dice «y provocó a David contra ellos». Si quitáramos esa coma, se vería así: «De nuevo la ira del Señor se encendió contra Israel y provocó a David contra ellos». Entonces podríamos decir que Dios incitó a David, pero en realidad esa coma nos demuestra que fue alguien más. ¿Pero quién fue?
Para esto, tenemos que irnos al libro de Crónicas 21:1-2, donde nos da la respuesta y dice: «Satanás se levantó contra Israel y provocó a David a hacer un censo de Israel. Y dijo David a Joab y a los príncipes del pueblo: Id, haced censo de Israel desde Beerseba hasta Dan, e informadme sobre el número de ellos para que yo lo sepa».
Aquí vemos la similitud que tiene 2 Samuel 24 y Crónicas 21. Satanás provocó a David a pecar, ya que al censar el pueblo, David quería ver el éxito que tenía al ser rey y eso vio con malos ojos el Santo de Israel. Cuando David se dio cuenta de su vanidad que había tenido, puso en peligro al pueblo por tal pecado, y es aquí donde Dios actúa para castigar el pecado de David. Con esto, podemos concluir que en ningún momento Dios nos va a provocar o nos va a tentar a hacer algo que esté en contra de sus mandamientos, leyes o estatutos. Así que si alguien quiere venir con este versículo para decirte que Dios actúa mal, ya sabes qué contestar.
Shalom.

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