¿Jacob luchó contra Dios y lo venció?

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Leamos Génesis 32:24-28. Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. 25 Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se dislocó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. 26 Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. 27 Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. 28 Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel;[b] porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.

Este versículo nos da a entender que Jacob se encontró en una lucha con un varón que duró toda la noche y que cuando estaba a punto de amanecer, este varón, al ver que no podía con él, tuvo que lastimarlo para que Jacob lo soltara. Pero Jacob le dijo que no lo iba a dejar hasta que lo bendijera. Vemos que este personaje le pregunta a Jacob cuál es su nombre y al contestarle, le dice que ya no se llamará Jacob sino Israel porque había luchado con Dios y con los hombres y había vencido.

¿Pero en realidad Jacob luchó con Dios? Mi respuesta sería sí y no. Quizás mi respuesta pueda parecerte ambigua, pero hoy te mostraré por qué Jacob no luchó con El Santo de Israel, pero en cierta forma sí luchó con Él.

Primero tenemos que entender que al inicio del versículo habla de que estaba luchando con un varón, y esto podría parecer que Dios toma forma de un humano, lo cual no es nada fuera de lo normal, ya que Dios puede hacer eso y muchas cosas más. Pero hay tres puntos que pueden confirmar que ese varón no era Dios, y vamos a analizar estos tres puntos. En primer lugar, en el versículo 28 dice que no será llamado más Jacob sino Israel porque había luchado con Dios y con los hombres y había vencido. Bueno, si nos vamos a los textos hebreos, la palabra Dios en hebreo significa Elohim, y esta palabra tiene varios significados. Uno es el Dios supremo, dioses en el sentido ordinario, magistrados y, algunas veces, como superlativos, ángeles o ángel. Entonces, si cambiamos la palabra Dios por ángel, podría leerse el versículo 28 así: «porque has luchado con el ángel y con los hombres, y has vencido.» Y si leemos el libro de Oseas 12:2-4, nos dará la respuesta y dice: «Pleito tiene Jehová con Judá para castigar a Jacob conforme a sus caminos; le pagará conforme a sus obras. 3 En el seno materno tomó por el calcañar a su hermano, y con su poder venció al ángel. 4 Venció al ángel, y prevaleció; lloró, y le rogó; en Bet-el le halló, y allí habló con nosotros.» En estos versículos vemos que se reafirma el enfrentamiento que tuvo Jacob con el ángel y no con Dios, y si queda un poco de duda sobre esto, quiero que regresemos a Génesis 32 versículo 29-30, que dice: «Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí. 30 Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel;[c] porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.» Aquí vemos en este versículo algo que podría ser más confuso, pero lo voy a explicar. En el versículo 29, Jacob le pregunta cuál es su nombre. ¿Por qué Jacob preguntó cuál era su nombre? ¿Jacob no conocía entonces a Dios? Y, ¿por qué en el versículo 30 dice: «vi a Dios cara a cara y fue librada mi alma«? En estos dos versículos pasan tres cosas que pueden ser confusas. Jacob le pregunta cuál es su nombre; este personaje le dice que por qué quiere saber su nombre, y Jacob después dice que vio a Dios cara a cara. Bueno, al entender que Dios en hebreo es Elohim, entonces podríamos decir que vio al ángel cara a cara. La otra respuesta es que si hubiera sido Dios, no tenía que haber preguntado por su nombre, porque Jacob, cuando huye de su hermano Esaú por haberle robado la primogenitura en Génesis 28 versículo 13, dice que Dios se le presenta a Jacob en sueños y hace un voto con Dios. Y por último, podemos descartar que fuera Dios porque a Dios no se le puede ver cara a cara, ya que en el libro de Éxodo 33:20 dice: «Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá.» Entonces, si Jacob hubiera visto a Dios cara a cara, podría haber muerto. Al haber explicado esto, podemos entender que Jacob luchó con el ángel del Señor físicamente, y al decir «luchar,» no me refiero, o la Biblia no se refiere, a golpes, sino a una forma de luchar al aferrarse de este ángel a tal grado que el ángel del Señor no pida quitarse de Jacob.

Bueno, y por último, ¿por qué digo que Jacob pudo haber luchado con Dios? Mi respuesta es que Jacob luchó de una forma espiritual, y ¿cómo sería esto? Bueno, en el libro que leímos en Oseas 12:2, vemos que dice que Jehová tenía pleito con Judá para castigar a Jacob. Jacob había cometido deshonra al mentir a su padre por haberse pasado por su hermano Esaú; le había robado la bendición a su hermano; había tenido disputa con su suegro al salirse de sus tierras sin aviso. Jacob estaba conduciendo su vida en contra de los mandamientos del Santo de Israel. Por eso, Dios tenía destinado pagarle a Jacob como le había obrado, conforme a sus caminos, y vemos que en Génesis 32, a Jacob luchando espiritualmente en oración con Dios, pidiendo clemencia, entendiendo que no podía conducir su vida sin tener la bendición de Él. Y es cuando el ángel del Señor se aparece a Jacob y él entendió que tenía que aferrarse a este hermoso personaje que era la respuesta a su oración y entendió que tenía que aferrarse a él para conseguir esta bendición que lo libraría por sus malas acciones del pasado.

Como conclusión, Jacob luchó con el ángel físicamente y con Dios espiritualmente. Fue una prueba donde estuvo presente Jacob, Dios y el ángel del Señor. ¿Quisieras saber quién es el ángel del Señor? Esto lo podríamos ver en otro podcast. Hoy, el Santo de Israel quiere que te aferres como lo hizo Jacob, que dejes de luchar contra Él conduciendo tu vida al pecado. Él quiere que busques su bendición con fuerzas. Tenemos que salir heridos, como Jacob sufrió en esa lucha, en busca de la bendición, porque esa herida será la marca para evitar regresar atrás. Dios quiere hoy que te aferres a Él y solo a Él.

Shalom.

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