¿Existe el karma en la Biblia? Oh, ¿podemos encontrar alguna referencia del karma?
Para entender qué significa karma: El karma es una creencia que proviene de algunas tradiciones religiosas y filosóficas, como el hinduismo y el budismo. Básicamente, se refiere a la idea de que nuestras acciones, palabras y pensamientos tienen consecuencias. Imagina que el karma es como una especie de «ley cósmica» que equilibra las cosas. Según esta creencia, las acciones positivas generan un karma positivo, mientras que las acciones negativas generan un karma negativo. Estas energías trascendentes pueden afectar nuestra vida presente y futura. En términos más simples, podríamos decir que el karma significa que «recoges lo que siembras». Si haces cosas buenas y tienes pensamientos positivos, es probable que experimentes cosas buenas en tu vida. Por el contrario, si haces cosas malas y tienes pensamientos negativos, es probable que experimentes consecuencias negativas en algún momento.
¿Pero la Biblia habla acerca del karma? No, pero la Biblia habla de causa y efecto, que es algo parecido. En primer lugar, el Karma dice que las acciones que hagamos en esta vida se repercutirán en la siguiente. Al decir siguiente, se refiere a la reencarnación. ¿Pero qué dice la Biblia acerca de la reencarnación? En Hebreos 9:27-28 dice: «Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.» Entonces, podemos ver que la Biblia no aprueba la reencarnación y eso lo podríamos hablar en otro podcast, explicando de una sola vida y una sola resurrección.
Pero regresando al tema del karma, ¿qué dice la Biblia acerca de obrar positivamente y negativamente? En el libro de Gálatas menciona sobre este tema, y esto se encuentra en Gálatas 6:8-9: «Porque el que siembra para su propia carne, de la carne segará corrupción, pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. 9 No nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos.«
¿Qué quiere decir este versículo? Este versículo sugiere que nuestras acciones tienen consecuencias y que cosecharemos lo que hemos sembrado. Si nos enfocamos en satisfacer nuestros deseos egoístas y vivimos según nuestros instintos carnales, cosecharemos corrupción y sufrimiento. Por otro lado, si vivimos de acuerdo con los principios y valores espirituales, cosecharemos vida eterna, que se puede entender como una vida plena y satisfactoria en comunión con Dios. Además, el versículo nos anima a no desanimarnos en hacer el bien. Nos insta a continuar haciendo lo correcto, a pesar de las dificultades o la falta de recompensa inmediata, ya que en el momento adecuado, si perseveramos, cosecharemos los frutos de nuestras buenas acciones.
Como conclusión, el karma en términos bíblicos no existe por una simple razón, ya que habla de que nuestras acciones buenas o malas se verían reflejadas en una segunda vida. Bíblicamente comprobamos que no existe la reencarnación, pero la Biblia sí habla de la causa y efecto, que también podría ser interpretada como la tercera ley de Newton que dice que por cada acción hay una reacción. La Biblia habla acerca del pago que podemos tener en esta vida si obramos bien o mal en el futuro próximo, lejano o inmediato, que se verán reflejados. Recordemos lo que dice Gálatas: «No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos.» Pero esto aplica a la inversa igualmente: si obramos mal, a su debido tiempo cosecharemos mal en nuestras vidas.
Shalom.

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