¿Debemos culpar Adán y Eva por comer el fruto prohibido?

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Hice una publicación en mi Instagram donde indicaba que si Eva y Adán no hubieran comido del fruto, no hubieran tenido conciencia, y gracias a esa conciencia conocimos a Dios porque conciencia significa conocimiento que el ser humano tiene de su propia existencia, de sus estados y de sus actos. Y tenerla conocimos a Dios porque nuestra elección es genuina, pero me llamó la atención un comentario, el cual agradezco que lo hagan porque puedo entender el punto de vista de las personas y las respeto. Pero este usuario comentó que si Adán y Eva no hubiesen pecado, de todas maneras nosotros hubiéramos conocido a Dios y que lo único que saco de haber comido ese fruto es que contaminó y condenó a la humanidad. ¿Pero eso es en realidad cierto? ¿Toda la culpa la tienen Adán y Eva? Mi respuesta es no, y como siempre lo fundamentaré con versículos de la Biblia.

En primera, quiero tomar el comentario en el cual el usuario culpa a Adán y Eva por haber tomado esa decisión; hoy la humanidad está condenada. Y tristemente, como seres humanos, siempre tratamos de culpar a otras personas por nuestras acciones, y esto lo vemos en Adán al culpar a Eva por comer de ese fruto. Leamos lo que dice Génesis 3:9 al 12: «Pero el SEÑOR Dios llamó al hombre y le dijo: ‘¿Dónde estás?’. Y él respondió: ‘Te oí[g] en el huerto, tuve miedo porque estaba desnudo, y me escondí’. ‘¿Quién te ha hecho saber que estabas desnudo?’, le preguntó Dios. ‘¿Has comido del árbol del cual Yo te mandé que no comieras?’. El hombre respondió: ‘La mujer que Tú me diste por compañera[h] me dio del árbol, y yo comí‘». Vemos cómo Adán culpa rápidamente la acción de Eva cuando la indicación de no comer del árbol del bien y del mal fue dada al principio a Adán solamente, ya que todavía no había sido creada Eva, y esto lo vemos en Génesis 2:16-17: «Y el SEÑOR Dios ordenó al hombre: ‘De todo árbol del huerto podrás comer, pero del árbol del conocimiento[i] del bien y del mal no comerás[j], porque el día que de él comas, ciertamente morirás«. Vemos en este versículo que la indicación que fue dada a Adán y después Adán tuvo que comunicarle esta información a Eva. Adán era consciente de lo que podía pasar, pero a pesar de tener esa información, él la comió y cuando Dios le pregunta qué habían hecho, en lugar de decir «comí del fruto que no me era permitido», la Biblia relata que su respuesta fue echarle la culpa a Eva.

Y es lo que hoy nosotros hacemos: culpamos a Adán y Eva de que, por su culpa, tenemos que trabajar, sufrir, cansarnos. Pero eso no es cierto; si la tierra está maldita hoy en día y no hay fruta, no es por Adán y Eva, es por las acciones que nosotros cometemos, por las decisiones que nosotros tomamos, porque claramente Dios nos dio la solución para que la tierra donde nosotros estuviéramos pudiera estar bendecida, y esto lo vemos en Deuteronomio 28:1, Presta atención: «Y sucederá que si obedeces diligentemente al[a] SEÑOR tu Dios, cuidando de cumplir todos Sus mandamientos que yo te mando hoy, el SEÑOR tu Dios te pondrá en alto sobre todas las naciones de la tierra«. Este versículo nos da la solución para que no suframos como Adán y Eva sufrieron. Dice el Santo de Israel que si con mucho esmero, interés, rapidez obedecemos al Santo de Israel, cuidando de cumplir todos, no dice algunos, dice todos sus mandamientos, él nos pondrá en alto sobre todas, no dice algunas, dice todas las naciones de la tierra. En otras palabras, dondequiera que estemos, ya sea México, Estados Unidos, España, China, Rusia, Japón, en cualquier rincón del planeta donde estemos y cumplamos todos sus mandamientos, seremos bendecidos. Pero escuchen esta continuación donde habla de la tierra que, según por culpa de Adán y Eva, está maldita. Leamos desde el 11 al 12: «El SEÑOR te hará abundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu ganado y en el producto[f] de tu suelo, en la tierra que el SEÑOR juró a tus padres que te daría. El SEÑOR abrirá para ti Su buen tesoro, los cielos, para dar lluvia a tu tierra a su tiempo y para bendecir toda la obra de tu mano; y tú prestarás a muchas naciones, pero no tomarás prestado«. Vemos aquí la solución; la tierra maldita, el trabajo, el sudor, la angustia siempre va a estar solo para el que esté alejado de Dios, para el que no guarde Todos sus mandamientos. No podemos echarle la culpa en este momento de nuestra desgracia a Adán y Eva cuando no estamos cumpliendo rápidamente todos los mandamientos de Dios. Es fácil decir que es culpa de mi jefe que no tenga trabajo, es culpa de mi esposa que tenga deudas, es culpa de mis hijos que sean problemáticos. NO, es culpa de uno mismo que nos ocasionemos estas calamidades porque cada acción tiene una reacción, y lo que sembramos ahora es lo que cosecharemos mañana.

¿Por último, si Adán y Eva no hubieran comido del fruto, nosotros hubiéramos conocido a Dios? No. En primer lugar, no existiríamos, ya que Dios es perfecto y sabía que tenía que acontecer todo esto. No es como si lo tomaran por sorpresa; Dios permitió que la serpiente engañara tanto a Adán como a Eva porque era la única forma de poder estar aquí, y esto lo vemos en Génesis 3:16, que dice: «En gran manera multiplicaré tu dolor en el parto[j]. Con dolor darás a luz los hijos. Con todo, tu deseo será para tu marido, Y él tendrá dominio sobre ti«. Y si leemos Génesis 4:1-2, vemos que inicia la descendencia de la humanidad. Dice: «Y Adán se unió a Eva, su mujer, y ella concibió y dio a luz a Caín[a], y dijo: ‘He adquirido varón[b] con la ayuda del SEÑOR’. Después dio a luz a Abel, su hermano. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra«.

Como conclusión, Dios nos ha dado todas las herramientas para poder vivir tranquilos, en paz, con bendición el tiempo que estemos en este mundo. Si no tiene sentido tu vida, es tiempo de que reflexiones y veas que hay un sentido para vivir, y ese es Dios, el cual amó este mundo que mandó a su hijo unigénito para que NINGUNA PERSONA, al decir ninguna, todos los que existimos en este momento tenemos la oportunidad de no perdernos y tener vida eterna. Adán y Eva no tienen la culpa de nuestras vidas; ellos cumplieron con sus decisiones y lo aceptaron. Ahora nos toca a nosotros cumplir con nuestra decisión y aceptar nuestros actos.

Shalom.

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