Génesis 6:4 Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después de que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.
En este versículo se menciona que había gigantes en la tierra en el inicio cuando la tierra estaba poblándose. Sin embargo, en el Génesis no se explica cómo llegaron a existir estos gigantes, ya que solo dice que había gigantes en la tierra en aquellos días. La Biblia solo habla de la creación de animales terrestres, marinos y aves, así como de la creación de seres humanos como Adán y Eva, y de cómo tuvieron a sus primeros hijos, Abel y Caín.
Pero en el Libro de Enoc se relata algo parecido que concuerda con la Biblia. Leamos primero Génesis 6:1-2: «Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, 2 que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.»
Ahora leamos el Libro de Enoc, capítulo 4:1-3: «Y sucedió que cuando los hijos de los hombres se multiplicaron, en aquellos días les nacieron hijas hermosas, y los ángeles, los hijos del cielo, las vieron y las desearon, y se dijeron unos a otros: ‘Venid, escojamos esposas de entre los hijos de los hombres y engendremos hijos.«
Vemos aquí la similitud entre el Libro de Génesis y el Libro de Enoc. Y sé que utilizar el Libro de Enoc, que para muchos creyentes es un libro apócrifo, nos podría ser de apoyo para entender más la Biblia. Quiero que entendamos que no estoy poniendo el Libro de Enoc por encima de la Sagrada Biblia, sino como un libro que nos podría dar respuestas a estas cuestiones. Sin embargo, si seguimos leyendo este libro, encontraremos que de esta relación entre ángeles y las mujeres de los hombres nacieron los gigantes.
Leamos Enoc, capítulo 7:1-2: «Y todos los demás, juntamente con ellos, tomaron para sí esposas, y cada uno escogió para sí una, y comenzaron a entrar con ellas y a contaminarse con ellas, y les enseñaron encantos y encantamientos, y el corte de raíces, y les hicieron familiarizarse con las plantas. 2. Y quedaron embarazadas, y dieron a luz grandes gigantes.«
Ahora leamos Génesis 6:5-8: «Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. 6 Y se arrepintió Jehová de haber hecho al hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. 7 Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. 8 Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.»
Aquí vemos que era tanta la maldad que Dios quería destruir todo, incluso a los animales. Entendemos que en esta parte de la historia estaba habiendo un descontrol total entre seres humanos y ángeles caídos, teniendo relaciones como en Sodoma y Gomorra. ¿Pero por qué Dios también quería destruir a los animales? Bueno, el Libro de Enoc nos podría dar una respuesta a esto.
Leamos el libro de Enoc 7:5 “Y comenzaron a pecar contra las aves, las bestias, los reptiles y los peces, y a devorarse la carne unos a otros, y a beber la sangre.”
Al leer este pasaje, podemos comprender que estos gigantes estaban corrompiendo la creación de Dios; es por eso que quiso destruir todo. Pero la Biblia dice que Noé halló gracia ante los ojos de Dios, y le mandó hacer un arca para eliminar a estos seres. Vemos cómo Noé entra en el arca con su esposa, sus tres hijos y sus tres nueras, y cada especie de animal, para poder tener un nuevo inicio para la humanidad, eliminando a esta población que ya estaba corrompida y los gigantes que habían sido engendrados.
Leamos Génesis 7:21-23: «Y murió toda carne que se mueve sobre la tierra, así de aves como de ganado y de bestias, y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, y todo hombre. 22 Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, todo lo que había en la tierra, murió. 23 Así fue destruido todo ser que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, los reptiles y las aves del cielo; y fueron raídos de la tierra, y quedó solamente Noé, y los que con él estaban en el arca.«
Aquí vemos que de los humanos solo se salvaron Noé, Sem, Cam y Jafet, hijos de Noé, la mujer de Noé y las tres mujeres de sus hijos. En teoría, ya no debería existir ningún gigante en esta tierra, pero vemos más adelante en la Biblia que volvieron a aparecer gigantes nuevamente. ¿Dónde salieron de nuevo estos gigantes?
Leamos Números 13:33: «También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos.«
En este pasaje, ya se encontraba el pueblo de Israel en el éxodo, guiados por Moisés después de haber sido liberados por los egipcios. Al llegar a la tierra prometida, se encuentran con gigantes. ¿Pero en qué momento volvieron a resurgir? ¿No ya habían sido exterminados en el diluvio? Para tener respuestas, tendríamos que regresar a la historia de Noé.
Después de haber salido del arca, Noé y su familia comenzaron a labrar la tierra. Noé plantó un viñedo, bebió del vino hasta embriagarse, y se encontraba desnudo en su tienda donde dormía. Su hijo Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre. Al enterarse Noé de este acontecimiento, lo maldijo y lo desterró. Nuevamente, como se rompen las descendencias del bien y el mal, como Caín y Abel en el inicio, de Cam tuvo varios hijos, y uno de ellos fue llamado Canaán, de donde surgieron territorios como Sodoma y Gomorra, y de Canaán salieron los filisteos y los amorreos.
¿Será que de esta nueva ruptura, nuevamente los ángeles caídos aprovecharon para tomar hijas de la descendencia de los cananeos y volver a crear estos gigantes? Si regresamos a Números 13:1-2, Jehová habló a Moisés, diciendo: «Envía tú hombres que reconozcan la tierra de Canaán, la cual yo doy a los hijos de Israel; de cada tribu de sus padres enviaréis un varón, cada uno príncipe entre ellos.«
En este versículo, comprendemos que el pueblo de Israel tenía que entrar a esta tierra y tomarla; Dios quería que fueran a luchar contra estos gigantes y destruirlos de su maldad y sus abominaciones.
Continuemos leyendo Números 13:27 al 29: «Y les contaron, diciendo: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella. 28 Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac. 29 Amalec habita el Neguev, y el heteo, el jebuseo y el amorreo habitan en el monte, y el cananeo habita junto al mar, y a la ribera del Jordán.«
Aquí nos confirma que la gente que vivía en estas tierras era descendencia de Cam, el hijo de Noé, al cual estas entidades de ángeles caídos nuevamente habían tomado en control, y es por esto que había gigantes. Leamos la genealogía de Cam en Génesis 10:6: «Los hijos de Cam: Cus, Mizraim, Fut y Canaán.» Ahora, Génesis 10:15: «Y Canaán engendró a Sidón su primogénito, a Het, 16 al jebuseo, al amorreo, al gergeseo, 17 al heveo, al araceo, al sineo.«
Estas referencias nos comprueban que después del diluvio, y cuando Cam es maldecido y se separa de su familia, inicia nuevamente la maldad en la tierra.
Pero ¿qué pasó con esta nueva descendencia de gigantes? ¿Fueron eliminados? Vemos que después de que las 12 espías vieron a estos gigantes, tuvieron miedo y no quisieron subir a tomar la tierra, a lo cual Moisés se enojó, ya que no confiaron en Dios que les iba a entregar esa tierra.
Leamos Números 14:14: «Entonces toda la congregación gritó, y dio voces; y el pueblo lloró aquella noche. 2 Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos! 3 ¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto?«
Esto provocó mucho enojo de Dios, que no los dejó entrar a esa generación a la tierra prometida. Pero vemos que el fin de estos gigantes estaba por llegar, ahora siendo guiados por Josué después de la muerte de Moisés. Josué fue el encargado de llevar a las nuevas generaciones a Canaán.
Leamos Josué 11:21-23: «También en aquel tiempo vino Josué y destruyó a los anaceos de los montes de Hebrón, de Debir, de Anab, de todos los montes de Judá y de todos los montes de Israel; Josué los destruyó a ellos y a sus ciudades. 22 Ninguno de los anaceos quedó en la tierra de los hijos de Israel; solamente quedaron en Gaza, en Gat y en Asdod. 23 Tomó, pues, Josué toda la tierra, conforme a todo lo que Jehová había dicho a Moisés; y la entregó Josué a los israelitas por herencia conforme a su distribución según sus tribus; y la tierra descansó de la guerra«
Aquí vemos que después Josué, el sucesor de Moisés, luchó con estos gigantes, los destruyó a ellos y a sus ciudades. Ningún gigante quedó en la tierra de Israel. Pero la Biblia solo nos deja una señal de que quedaron algunos en Gaza, en Gat y en Asdod. ¿Seguirán vivos estos gigantes hoy en día?
Shalom.

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