4 Datos Interesantes de Sansón que Probablemente Desconocías

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Quizás alguna vez escuchaste la asombrosa historia de la fuerza que tenía Sansón en la Biblia, de cómo su gran fuerza provenía de su cabello, pero hoy te daré 4 datos interesantes que probablemente no sabías de su historia.

Para entender de dónde provenía la fuerza de Sansón, tendremos que ir al libro de Jueces 13, donde habla de que el padre de Sansón, llamado Manoa, tenía una esposa que era estéril y, por ende, nunca había tenido hijo. Pero el Ángel del Señor se le apareció y le dio indicaciones de no beber vino ni licor, y no comer ningún alimento inmundo, ya que iba a tener un hijo. Cuando él naciera, nunca se le debía cortar su cabello porque iba a ser nazareo para Dios desde su nacimiento, y él sería el que los iba a librar de los filisteos.

En esta fabulosa historia hay datos importantes a los que debemos prestar atención. El primer dato importante es que Sansón nace de una madre estéril. Hay una similitud en la historia de Sara, que era estéril, y por medio del ángel del Señor le promete el nacimiento de su hijo Isaac. Isaac se casa con Rebeca, que también era estéril, pero vemos que Isaac ora por su esposa para que tuviera hijo y Dios le concede que Rebeca tuviera dos hijos, Esaú y Jacob. Después vemos que Jacob se casa con Raquel y pasa por la misma situación de esterilidad, pero de nuevo, Dios le concede dos hijos, José y Benjamín. Todo esto, mediante una promesa, dieron origen a grandes hombres de la Biblia que fueron parte fundamental para el propósito que Dios tenía para su pueblo. Lo mismo ocurre con Sansón; Dios tenía un gran propósito para liberar a su pueblo del dominio filisteo.

El segundo dato interesante es la indicación que el Ángel del Señor da a la madre de Sansón de que él tenía que ser nazareo. Pero, ¿qué significaba ser nazareo? La palabra nazareo significa persona consagrada a Dios. El sustantivo hebreo «nazir» procede del verbo «nazar», que significa atar y de ahí separar. El nazareo también era definido como un «elegido y apartado para ser dedicado y consagrado», en ocasiones implicaba un servicio político o militar. El reglamento para un nazareo lo podía tomar tanto hombre como mujer; durante el tiempo del nazareato, no debían cortarse el cabello, ya que era señal del voto. Además, el cabello largo era símbolo de poder, y no se podía ingerir uvas, beber vinagre o alguna clase de licor.

El tercer dato interesante es que la Biblia solo muestra a 4 personajes que hicieron votos de nazareo: Sansón, Samuel, Juan el Bautista y Jacob. Lo curioso de estos 4 personajes es que los 4 fueron concebidos por madres estériles que hicieron un voto con Dios para que pudieran nacer.

Por último, la fuerza de Sansón no radicaba en su pelo. Aunque en la historia se demuestra que al cortarle el pelo a instancias de Dalila, Sansón perdió la fuerza sobrenatural que tenía, en realidad, la fuerza provenía únicamente de Dios. Sansón perdió poco a poco su poder al apartarse del voto que le había hecho a Dios, ya que el nazareato implicaba abstenerse de tomar vino. Aunque la Biblia no relata que lo haya hecho, existe una gran posibilidad de que sí, ya que en la historia se casa con una filistea y celebra un gran banquete nupcial, lo que sugiere la probabilidad de la presencia de vino. Además, en esa boda que salió mal, hubo una pelea donde Sansón mató a 30 personas, y otra de las reglas del voto de nazareo era que no se debía acercar a ninguna persona muerta. Si llegaba a tocar sin querer a una persona al morir, quedaba impuro y debía cumplir con el protocolo de purificación descrito en Números 6:9-12.

La debilidad de Sansón por las mujeres fue lo que lo llevó a romper ese voto que le daba la garantía de tener esa fuerza, ya que la Biblia dice en Isaías 40:29: «Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ninguna«. Sansón no perdió la fuerza porque le cortaron el cabello; la perdió por romper el voto hacia Dios. Es fascinante esta historia, ya que nos demuestra cómo al final Sansón rectifica sus acciones y acepta que la fuerza solo procede de Dios al implorar esta oración: «Señor DIOS, te ruego que te acuerdes de mí, y te suplico que me des fuerzas solo esta vez, oh Dios». Sansón siempre pensó que su fuerza provenía de su pelo, pero en ese momento no entendía que la fuerza venía de Dios. Si hubiera entendido correctamente el significado de sus votos, nunca hubiera permitido que la carne lo separara de Dios.

Hoy, probablemente, podemos estar siendo como Sansón, acudiendo a la iglesia, dando nuestras ofrendas, haciendo obras de caridad. Pero si en realidad nuestra mente y nuestro corazón no están conectados con Dios, y creemos que nuestras acciones u obras son más que suficientes, en cualquier momento podemos perder la fuerza y llegar a terminar como Sansón. Renovemos nuestros votos con el Santo de Israel, y veremos cómo las fuerzas llegarán nuevamente a nuestras vidas.

Shalom.

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