¿Sabía que Juan el Bautista dudó de que Jesús fuera el Mesías? Hay un versículo que contrasta la historia de Juan al creer en Jesús como el Mesías, pero hay una respuesta lógica a este problema. Primero, vamos a tomar como referencia el primer versículo donde Juan el Bautista ve a Jesús como el Mesías prometido. Leamos Mateo 3:13-15, versión Nueva Biblia de las Américas: Entonces Jesús llegó de Galilea al Jordán, a donde estaba Juan, para ser bautizado por él. 14 Pero Juan trató de impedirlo, diciendo: «Yo necesito ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí?». 15 Jesús le respondió: «Permítelo ahora; porque es conveniente que así cumplamos toda justicia». Entonces Juan consintió.
En este versículo vemos que Juan el Bautista, al ver a Jesús, identificó que él era el elegido. Como dato interesante, la Biblia muestra que Juan el Bautista era familiar de Jesús, lo que probablemente les permitió tener un cierto acercamiento antes del bautismo. Bíblicamente, no puedo respaldar esto, ya que en las escrituras solo habla de que la madre de Juan el Bautista era pariente de la madre de Jesús, como lo vemos en Lucas 1:36. Pero aquí mi pregunta sería: ¿Juan nunca supo que su pariente Jesús era el Mesías prometido? ¿O fue revelado en esa ocasión que se encontraba en el Jordán bautizando y al verlo fue revelado por Dios? El asunto es que, al ver Juan a Jesús en el río Jordán, supo rápidamente que él era el enviado por Dios, y por eso le dijo que necesitaba que Jesús lo bautizara, confirmando así que Juan sabía que era el Mesías que estaban esperando.
Sin embargo, hay un versículo que muestra que Juan el Bautista dudó de que Yeshua fuera el Mesías que estaban esperando, y antes de llegar al versículo, quiero poner el contexto en el cual se encontraba Juan el Bautista cuando dudó. Después de haber bautizado a Yeshua, la palabra dice que Herodes el tetrarca encarceló a Juan debido a que Juan reprendió a Herodes por haberse casado con la mujer de su hermano. Esto ocasionó que Herodes lo metiera en la cárcel. Esta historia la pueden leer en el libro de Mateo 14. Ya entendiendo el contexto en el que se encontraba Juan en la cárcel, podemos ver el versículo donde Juan duda de Yeshua como el Mesías prometido. Leamos Mateo 11:2-4, versión Nueva Biblia de las Américas: Al oír Juan en la cárcel de las obras de Cristo, mandó por medio de sus discípulos a decir a Jesús: «¿Eres Tú el que ha de venir, o esperaremos a otro?». 4 Jesús les respondió: «Vayan y cuenten a Juan lo que oyen y ven: los ciegos reciben la vista y los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres se les anuncia el evangelio.
En este versículo, vemos que Juan, estando en la cárcel, envió a sus discípulos a contarle todos los milagros que estaba haciendo Yeshua. Juan, en sus últimos momentos de vida en la cárcel, mandó a sus discípulos a preguntarle a Yeshua si era el Mesías o si debían esperar a otro.
Quizás este versículo sea confuso y no concuerde con el primer versículo donde Juan confió en Yeshua como el Mesías prometido. Pero si Juan, cuando lo bautizó, manifestó al Espíritu Santo descender a Yeshua y entendió que él era el Mesías prometido, ¿por qué después mandó a sus discípulos a preguntar si en realidad lo era? Mi respuesta más lógica es que Juan el Bautista llegó a tener dudas como ser humano, y esto mismo les pasó a grandes siervos de Dios como a Moisés, Tomás, Jonás, Pedro, entre otros muchos más. ¿Y qué hicieron cuando llegó esa duda? Tuvieron que pedir confirmación, y esto mismo nos puede pasar en algún momento, dudar de nuestra fe.
Hace tiempo hablé de que la duda, en cierta forma, no es mala, sino que es una oportunidad de afianzar nuestra fe. Esta oportunidad la supo aprovechar Juan el Bautista. Antes de partir de este mundo, buscó la confirmación que le dio paz a su alma, confirmando que el elegido del Santo de Israel fue aquella persona a la que él tuvo el privilegio de bautizar. Si hoy tienes dudas de tu fe, es el momento de buscar confirmación, no con los hombres, sino con Yeshua, que está listo para afianzar tu fe.
Shalom.

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