Pilato les dijo: «¿Qué haré entonces con Jesús, llamado el Cristo?». «¡Sea crucificado!», dijeron todos. Pilato preguntó: «¿Por qué? ¿Qué mal ha hecho?». Pero ellos gritaban aún más: «¡Sea crucificado!». Mateo 27:22-23
Este versículo que acabo de citar muestra cómo parte de la multitud que se encontraba al frente, principalmente los del Sanedrín, que eran príncipes sacerdotes, ancianos fariseos y judíos espectadores, pedían crucificar a Jesús, ya que no lo aceptaban como su salvador. De aquí parte la idea de que todos los Judíos no aceptaron a Jesús y que ellos fueron los que mataron al Mesías, y que ya no tienen parte con Dios, y que ahora nosotros, los cristianos, somos el nuevo pueblo de Dios porque nosotros sí aceptamos a Jesús como nuestro salvador. ¿Pero todo esto es verdad? En cierta parte sí y en cierta parte no, y hoy te lo voy a explicar bíblicamente.
Sí es cierto que una parte de los Judíos no aceptó a Jesús en su momento de vida, pero bíblicamente tenía un porqué. Jesús sabía que era necesario que lo rechazaran para que después esas mismas personas que fueron influenciadas por los sacerdotes a crucificarlo pudieran creer en Él como su salvador. Te lo voy a demostrar bíblicamente; primero, veamos que todas estas personas que gritaron que lo crucificaran fueron influenciadas y compradas para que gritaran que lo crucificaran, ejerciendo presión. Esto lo vemos en Mateo 27:20, que dice: «Los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a las multitudes que pidieran a Barrabás y que dieran muerte a Jesús.» En este versículo vemos que no era la primera vez que estos sacerdotes utilizaban a personas compradas para que dieran un voto o una declaración en contra de Yeshua, como lo vemos en Mateo 26.
Estas personas eran guiadas por sus pastores para decir qué era bueno y qué era malo, porque antes así era bien visto. Ellos tenían que respetar lo que el sacerdote dijera porque así era en el tiempo de Moisés. Sin embargo, a diferencia del tiempo de Moisés, Dios sí hablaba con sus sacerdotes porque seguían su Torá al pie de la letra. Pero en el tiempo de Yeshua, estos sacerdotes ya se habían desviado, y era necesario que Jesús viniera para despertar a su pueblo, a Israel, a los Judíos. Era necesario que ellos lo negaran para que después pudieran aceptarlo. Esto lo vemos en el libro de Hechos 3 y 4, y quiero que pongas atención y entiendas que gracias a estos Judíos pudimos tener parte con el pueblo de Israel para recibir su gracia y que Israel no ha sido desechada o que ningún Judío aceptó a Jesús como su salvador. Leamos Hechos 3, del 14 en adelante, que dice: «Pero ustedes repudiaron al Santo y Justo, y pidieron que se les concediera un asesino, y dieron muerte al Autor de la Vida, al que Dios resucitó de entre los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. Por la fe en Su nombre, es el nombre de Jesús lo que ha fortalecido a este hombre a quien ven y conocen. La fe que viene por medio de Jesús le ha dado a este esta perfecta sanidad en presencia de todos ustedes. Y ahora, hermanos, yo sé que obraron por ignorancia, lo mismo que sus gobernantes. Pero Dios ha cumplido así lo que anunció de antemano por boca de todos los profetas: que Su Cristo debía padecer. Por tanto, arrepiéntanse y conviértanse, para que sus pecados sean borrados, a fin de que tiempos de alivio vengan de la presencia del Señor, y Él envíe a Jesús, el Cristo designado de antemano para ustedes.»
Y quiero que vean que después de que Pedro dijo estas palabras, encontrándose con una gran multitud en el templo de Jerusalén, miles de Judíos aceptaron a Jesús como su salvador, cumpliendo el plan de Dios de hacer morir a sus hijos para que su pueblo lo aceptara poco a poco. Leamos Hechos 4, del 1 al 4: «Mientras Pedro y Juan hablaban al pueblo, se les echaron encima los sacerdotes, el capitán de la guardia del templo y los saduceos, indignados porque enseñaban al pueblo y anunciaban Jesús la resurrección de entre los muertos. Les echaron mano y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, pues ya era tarde. Pero muchos de los que habían oído el mensaje creyeron, llegando el número de los hombres como a 5,000.«
Vemos aquí dos acontecimientos importantes: primero, que muchos Judíos que escucharon el mensaje aceptaron a Jesús como su salvador, siendo alrededor de 5,000. Y el segundo acontecimiento fue que los que impedían que llegara el mensaje eran nuevamente sus líderes de aquel momento. Estas personas fueron influenciadas por sus dirigentes para tomar una postura en contra de Yeshua, y esto sigue pasando en nuestros días. ¿Cuántos de nosotros seguimos posturas por nuestros dirigentes, diciendo que lo que están haciendo otras personas o lo que están predicando otros hermanos está mal y no debe ser recibido como bueno, porque sus directores, pastores, obispos o apóstoles dicen que no son correctos? ¿Será acaso que hoy nos encontramos en esta misma situación? ¿Que nuestros pastores líderes dicen a sus congregaciones que los Judíos no creen en Jesús, que ellos lo mataron y que ahora no tienen parte con Dios? ¿Pero ahora que has visto estos pasajes bíblicos, seguirás creyendo, o seguirás siendo influenciado por lo que dicen ellos y no por lo que dice Su palabra? ¿Acaso Dios desechó a Israel? Esto lo explicaré en otro escrito, y no estoy intentando influenciar a nadie en el judaísmo, sino estoy explicando bíblicamente por qué era necesario que los Judíos pidieran la muerte de Yeshua. Era parte del plan de Dios con su pueblo para que tuvieran redención y creyeran en Él, y gracias a eso nosotros recibimos parte con su pueblo, como lo podemos ver en Efesios 2:13: «Pero ahora en Cristo Jesús, ustedes, que en otro tiempo estaban lejos, han sido acercados por la sangre de un Judío, que es Cristo.» Si hoy aborreces a un Judío, estás aborreciendo a Cristo Jesús, a Yeshua Hamashíaj.
Shalom.

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