La verdad de los Fariseos de Israel

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Alguna vez habrás escuchado por predicadores o maestros que un mal cristiano es considerado como un fariseo, como una persona mala e hipócrita que finge hacer el bien cuando hace el mal; es como un símbolo de lo incorrecto. ¿Pero en realidad los fariseos eran malos? Para entender esto, debemos saber en realidad qué es un Fariseo.

En la Antigua Judea, durante el período del Segundo Templo, surgieron los fariseos como una destacada secta judía. Estos líderes religiosos se caracterizaban por su énfasis en la estricta observancia de la ley judía y la tradición oral. Al decir la ley judía se refiere a los 5 primeros libros del Antiguo Testamento que son Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio, donde se encuentran todas las leyes, estatutos y mandamientos entregados a Moisés para los israelitas, que en el judaísmo se conoce como la Torá y la ley oral, por otro lado, se refiere a la tradición y explicación oral de la Torá que se transmitió de generación en generación. Los fariseos, una secta judía que se destacó durante el período del Segundo Templo, dieron gran importancia a la interpretación y aplicación de la ley oral.

Recordemos que en la época del inicio del pueblo de Israel no existía la Biblia como hoy en día la tenemos al alcance de nuestras manos y la única forma que los Israelitas pudieran saber de la palabra era por medio de la ley oral que era enseñada por los fariseos y era un mandato hecho por Dios que es conocido como la Shema y se encuentra en Deuteronomio 6, que inicia diciendo “Escucha Israel”. De aquí proviene la ley oral.

Los fariseos se destacaron por su compromiso con la observancia rigurosa de la ley, interpretando y aplicando la Torá de manera meticulosa. Su énfasis en la tradición oral y la pureza ritual reflejaba su dedicación a vivir conforme a las enseñanzas religiosas. Aunque su devoción era evidente, a veces caían en la trampa de la rigidez legalista, y esto causaba un conflicto que hacía que las leyes fueran pesadas y que no fueran fáciles de guardar.

Los relatos bíblicos documentan encuentros entre Jesús y los fariseos, revelando tensiones y desacuerdos doctrinales. Estos enfrentamientos subrayan la importancia de la flexibilidad y la compasión en la práctica religiosa, recordándonos que la esencia de la fe va más allá de las reglas estrictas.

Un ejemplo de ello lo podemos ver en Mateo 23:23-28, cuando Jesús critica la hipocresía de los fariseos y describe su enfoque en detalles externos mientras descuida la justicia, la misericordia y la fe interna.

Pero al saber esto, ¿en realidad todos los fariseos eran malos? Decir que todos los fariseos eran malos es decir que todos los judíos mataron a Jesús cuando hay mucha evidencia que a lo largo de estos estudios he revelado bíblicamente. Generalizar que los fariseos eran malos sería una respuesta equivocada; lo que es cierto es que una gran parte de los fariseos era influida por los líderes y caía en las mentiras que influenciaban estos dirigentes, es por esto que Jeremías en el capítulo 5:17 dice que es Maldito el hombre que confía en el hombre. Porque en lugar de creer en Dios, estos maestros que tenían el privilegio de leer los mandamientos seguían mejor los mandamientos de sus líderes los fariseos, y aquí vemos nuevamente que Yeshua reprende a los fariseos en el libro de Marcos 7:6-7 que dice: «Bien profetizó Isaías de ustedes, hipócritas, como está escrito: ‘Este pueblo con los labios me honra, Pero su corazón está muy lejos de Mí. Mas en vano me rinden culto, Enseñando como doctrinas preceptos de hombres «.

Pero en realidad, ¿Jesús sabía que todos los fariseos eran malos? No, y esto lo podemos ver bíblicamente en Mateo 5:20 que dice: «Porque les digo a ustedes que si su justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entrarán en el reino de los cielos«.

Aquí vemos que Jesús sabía que sí había fariseos que hacían justicia, y como ejemplo podemos ver al fariseo Gamaliel. En Hechos 5, los apóstoles fueron arrestados y llevados ante el Sanedrín, el tribunal judío. Algunos líderes querían perseguir y castigar a los apóstoles, pero Gamaliel intervino y aconsejó la prudencia. Dijo que si la obra de los apóstoles era de origen humano, se desvanecería con el tiempo, pero si era de Dios, sería imposible detenerla. Su consejo previno la persecución inmediata de los apóstoles. ¿Acaso aquí no vemos justicia?

En realidad, ser un fariseo no debería ser tildado como algo malo, ya que en realidad un verdadero fariseo su misión es preservar y guardar los mandamientos correctamente. Seamos como el fariseo Gamaliel que actuó con justicia y no fue influenciado por los hombres, seamos como el fariseo Nicodemo que se acercó a Jesús para conocer la verdad.

A lo largo de los siglos, los fariseos han sido malentendidos y estereotipados. Es crucial abordar estas percepciones erróneas para apreciar la complejidad de su papel en la historia judía. Nuevamente, nosotros que conocemos la verdad y creemos en Yeshua, debemos ser buenos fariseos: «Oye, Israel: El Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Amarás, pues, al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.«

Shalom

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