En la Biblia hay dos relatos fascinantes que tendríamos que analizar, dos hechos sorprendentes, dos curaciones que hizo el Mesías en su tiempo en Jerusalén. Una fue recuperar la vista a un ciego de nacimiento y a un paralítico que tenía 38 años postrados en un lecho sin poderse mover. Aquí lo interesante es que en estos dos milagros el escritor Juan menciona dos estanques: uno llamado Siloé y el otro llamado Betesda. Y antes de abordar el estanque de Siloé, quiero entrar en contexto en el estanque de Betesda, el cual pasaba algo sorprendente, según relata el escritor que en cierto tiempo bajaba un ángel al mover las aguas del estanque y el primero que entraba en el estanque era sanado. Al tener esta información contestaremos la pregunta ¿Por qué Jesús mandó al ciego a lavarse en el estanque de Siloé?
Leamos Juan 9:1 y Juan 9 del 6 al 7 que dice: Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, 7 y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo.
Este relato suena fascinante al leer que el milagro no sucedió cuando Yeshua hizo lodo con su saliva y lo untó en los ojos del ciego; vemos que le da una orden de que fuera a lavarse en el estanque de Siloé. Vemos que el ciego obedece al ir y lavarse y cuando regresó ya estaba viendo, lo que quiere decir que este estanque tenía algo especial por lo que el Mesías lo manda a ese estanque. ¿Pero qué era lo especial de ese estanque? ¿Por qué no lo mandó al de Betesda donde según relata el escritor que era de sanación milagrosa? ¿Por qué este ciego no se encontraba en el estanque de Betesda? Bueno, esas preguntas las contestaré en el siguiente blog. Hoy explicaré por qué Yeshua mandó específicamente al ciego al estanque de Siloé.
La Biblia da el significado de la palabra Siloé como el enviado. La palabra «Siloé» podría derivar del hebreo «Shalah» o «Shiloah«, que significa «enviado» o «arroyo que fluye«. Este lugar no era un lugar cualquiera; el estanque de Siloé se encontraba en la Ciudad de David, justo al sureste del monte del Templo en Jerusalén. El estanque de Siloé era parte del sistema de suministro de agua en Jerusalén. Y estos versículos nos dan la respuesta.
Leamos Isaías 8:6: «Por cuanto este pueblo menospreció las aguas de Siloé que corren mansamente, y se regocijó con Rezín y el hijo de Remalías.«
Ahora leamos Nehemías 3:15: «Y reparó la fuente de Siloé que hay junto al estanque del arroyo, por la vía del huerto del rey hasta las gradas que descienden de la ciudad de David.»
Juan 4:13-14 relata las palabras del Mesías que dijo: «El que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.«
Yeshua conocía el significado de este estanque, sabía que en las fiestas de Sukot se realizaba la ceremonia llamada el vertido del agua para invocar al Santo de Israel que hiciera fértil la tierra, y para hacer esta ceremonia se tenía que sacar agua del estanque de Siloé.
Como describimos, Siloé su significado es el enviado o arroyo que fluye, lo cual estos dos significados podemos atribuir a nuestro Mesías como el enviado.
En resumen, el pasaje narra que Jesús se encontró con un hombre ciego de nacimiento. Para sanarlo, hizo lodo con saliva y tierra, untó los ojos del hombre con este lodo y le indicó que se lavara en el estanque de Siloé. Después de seguir las instrucciones de Jesús y lavarse en el estanque, el hombre recobró la vista.
Este evento destaca la conexión simbólica entre el agua del estanque de Siloé y la sanación espiritual. El acto de lavarse en el estanque representa no solo la obediencia a la palabra de Jesús, sino también la purificación y restauración espiritual.
La siguiente pregunta sería si el estanque de Betesda tenía este mismo simbolismo. Esto se contestará en el siguiente blog.
Shalom.

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