Jesús, el agua y los tabernáculos

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En uno de los relatos del escritor Juan podemos ver una conexión impresionante que tenía Jesús, el agua y los tabernáculos, y hoy quiero explicar por qué Jesús decidió hablar de un agua que al beberla jamás uno volverá a tener sed y la conexión impresionante de este discurso suceda en el último día de la gran fiesta de los tabernáculos y todo esto lo podemos encontrar en el libro de Juan 7.

Primero podemos encontrar a Yeshúa parado en el templo hablándole en el último día de esta celebración donde se encontraba una multitud de gente para terminar la fiesta de Sucot que traducida quiere decir fiesta de los tabernáculos.

Yeshúa sabía que en la fiesta de Sucot había un ritual impartido por los fariseos donde los sacerdotes traían agua del estanque de Siloé y con el sumo sacerdote a la cabeza llevaban una jarra de oro hasta el templo y luego iban en procesión alrededor del altar y cuando los sacerdotes se acercaban a la puerta del agua se tocaba el shofar y se derramaba el agua.

Este ceremonia reflejaba una petición para un nuevo año de fertilidad para las cosechas con bendición de lluvia, Aquí lo importante es que Jesús se encontraba en ese día probablemente presenciando este ritual y es aquí cuando podemos ver que les habló a la gente de un agua diferente a la que ellos conocen.

Leamos Juan 7 del 37 al 38 En el último día, el gran día de la fiesta, Jesús puesto en pie, exclamó en alta voz: «Si alguien tiene sed, que venga a Mí y beba. El que cree en Mí, como ha dicho la Escritura: “De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva”.

Vemos aquí Jesús estaba invitando a la gente que conociera una agua diferente a la que conocían, una agua diferente que daba vida y en su palabra diciendo como ha dicho la escritura esta mencionando el libro Ezequiel 47.

Jesús sabía la importancia del agua que tenían en Israel, pero sabía que les hacía falta un agua espiritual refiriéndose al espíritu santo, donde ya no tendrían que hacer rituales ni sacrificios para la prosperidad de sus vidas, ya que al acercarse al mesías todo esto llegaría ya que en el sermón del monte Jesús les venía enseñando que primero tenían que buscar primero lo espiritual y lo material llegaría después.

Esta conexión del agua, fiesta de los tabernáculos y Jesús hace referencia al salmista que utiliza la metáfora del ciervo sediento que busca agua para transmitir la intensidad del deseo del salmista de estar en la presencia de Dios. Jesús sabía que había un sed de espíritu en Jerusalén y que mejor mensaje que hacerlo en una de las fiestas más importantes que Dios les había hecho celebrar cada año en la fiestas del tabernáculo. Es preciso entender que Yeshúa supo utilizar su mensaje en fiestas específicas dándole importancia al acontecimiento que estaba sucediendo en el momento.

Este versículo entonces se clarifica. Que Jesús dijese sobre los ríos de agua viva Tiene que ver con el don del Espíritu durante el festival de Shavuot (Pentecostés). De acuerdo con Juan, los creyentes no tenían conocimiento de esto, simplemente porque los eventos de Pentecostés descritos en Hechos 2 estaban en el futuro. En el cual nuevamente Jesús se iba a manifestar en otra de las fiestas del Eterno

Shalom.

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