Hace unos días se presentó algo histórico para el pueblo argentino, su presidente Javier Milei rompió en llanto al estar en el Muro de los Lamentos en Jerusalén. Un hecho que no pasó desapercibido por los medios a esta dicha acción del mandatario. Pero ¿por qué los Judíos y no judíos al acudir al muro de los lamentos haciendo honor a su nombre lloran? ¿Por qué es un lugar tan importante que varios presidentes, papas, reyes y gobernantes rinden una oración, llanto y súplicas al acudir a este lugar? ¿Qué fuerza de atracción tiene este lugar?
Primero tendremos que comprender qué significa este muro. El Muro de los Lamentos, también conocido como el Kotel en hebreo, es uno de los sitios más sagrados del judaísmo y un lugar de profundo significado religioso y cultural para el pueblo judío. Es el último vestigio del Templo de Jerusalén, específicamente del Segundo Templo, que fue destruido por los romanos en el año 70 d.C. para sofocar una revuelta judía. Para los judíos, el Muro es un lugar de conexión espiritual con su historia antigua y con Dios. Es un sitio de peregrinación, oración y reflexión.
Hay tres fechas históricas relevantes que han marcado este lugar.
70 d.C.: El Segundo Templo es destruido por los romanos, dejando en pie solo el Muro Occidental. Siglo XVI: El rabino Joseph Karo establece la tradición de rezar en el Muro de los Lamentos. 1967: Durante la Guerra de los Seis Días, Israel captura Jerusalén Este, incluido el Muro de los Lamentos, lo que permite a los judíos el acceso libre al lugar sagrado.
Una de las celebridades religiosas importante que lo han visitado ha sido el Papa Juan Pablo II realizó una histórica visita al Muro de los Lamentos durante su peregrinación a Tierra Santa. La visita del Papa Juan Pablo II al Muro de los Lamentos fue un momento histórico que simbolizó su compromiso con el diálogo interreligioso y la búsqueda de la paz entre las diferentes comunidades religiosas. Su gesto de respeto y oración en este sitio sagrado fue ampliamente apreciado y recordado tanto por la comunidad judía como por la católica.
Hoy en día este lugar es una prueba viviente de lo que habló el profeta Jeremías en el libro de Lamentaciones los cuales son referencia al lamento, la desolación y destrucción.
Lamentaciones 2:8: «El Señor planeó destruir la muralla de la hija de Sión. Extendió el cordel de medición; no detuvo su mano destruyendo. Lamentó torre y muralla, ambos juntos fueron deshechos.» Jeremías ya veía la destrucción del primer templo de mano de los babilonios.
Y en Lamentaciones 1:4 que dice «Los caminos de Sión están de duelo porque nadie acude a las fiestas solemnes. Todas sus puertas están desoladas; sus sacerdotes gimen, sus jóvenes están afligidos, y ella misma está llena de amargura.«
Esto es algo que hoy pasa en Jerusalén ya no hay fiestas solemnes porque no hay templo, es por eso que los Judíos oran a Hashem para la reconstrucción del templo un significado profético en el libro de Daniel 9:25 que dice Sepan, pues, y entiendan que desde la salida de la orden para restaurar y reconstruir a Jerusalén hasta que el Príncipe, el Mesías, venga, habrá siete semanas y sesenta y dos semanas. La ciudad será reconstruida con plazas y fosos, pero en tiempos angustiosos.
Hablar de la importancia de la reconstrucción del tercer templo sería otro blog para entender los sucesos que tienen que pasar y el significado que cambiará para todas las religiones. La segunda venida de Yeshúa HaMashíaj tendrá que suceder cuando el tercer templo se reconstruido nuevamente marcara un hecho histórico que cambiara todo de lo que hoy conocemos. ¿Te gustaría saber más de este tema?
Shalom.

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