¿Cómo fue creada la Biblia? – La primera Biblia, parte 2

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El Nuevo Testamento es la segunda parte de la Biblia cristiana y comprende una colección de escritos que narran la vida, enseñanzas, muerte y resurrección de Jesucristo, así como las enseñanzas y acciones de sus seguidores. Los nombres de los libros del Nuevo Testamento surgieron principalmente de tradiciones de la iglesia primitiva y de los propios contenidos de los escritos.

El término «Nuevo Testamento» proviene de la interpretación de las Escrituras hechas por los primeros cristianos, que entendieron la vida y enseñanzas de Jesucristo como un nuevo pacto o alianza entre Dios y la humanidad, que cumplía y superaba el Antiguo Testamento o la Antigua Alianza. Esta nueva alianza estaba basada en el sacrificio de Jesucristo y en su resurrección, ofreciendo la salvación a través de la fe en él. Por lo tanto, el Nuevo Testamento representa el registro escrito de esta nueva relación entre Dios y la humanidad a través de Jesucristo.

El Nuevo Testamento fue escrito originalmente en griego koiné, que era la forma común del idioma griego utilizada en el período helenístico y romano. El koiné era el idioma predominante en el Mediterráneo oriental durante el tiempo en que se escribieron los textos del Nuevo Testamento, y era ampliamente comprendido y utilizado en el mundo antiguo, facilitando así la difusión de las enseñanzas cristianas. Aunque algunas palabras o frases pueden haber sido influenciadas por otros idiomas o dialectos locales, la lengua principal de los escritos del Nuevo Testamento es el griego koiné.

Los textos originales del Nuevo Testamento fueron escritos en papiros y pergaminos, y a lo largo del tiempo se copiaron y distribuyeron ampliamente en la antigüedad cristiana. Los manuscritos más antiguos y completos del Nuevo Testamento que se han encontrado hasta la fecha son los famosos manuscritos del Nuevo Testamento en griego, como el Codex Sinaiticus, el Codex Vaticanus, el Codex Alexandrinus y otros fragmentos y papiros descubiertos en diferentes lugares, como el Mar Muerto. Estos manuscritos antiguos han sido fundamentales para la investigación y la reconstrucción de los textos originales del Nuevo Testamento.

La versión más antigua conocida de la Biblia hebrea (que corresponde al Antiguo Testamento cristiano) es el Códice de Alejandría, que data del siglo X d.C. Sin embargo, el proceso de recopilación y canonización de los libros del Antiguo Testamento se remonta a períodos mucho anteriores, con varios concilios y autoridades religiosas judías involucradas en la determinación de qué textos serían incluidos. La primera lista conocida de los 27 libros que componen el Nuevo Testamento en su forma actual se encuentra en una carta escrita por el obispo Atanasio de Alejandría en el año 367 d.C. Esta lista refleja una creciente conciencia y consenso entre las comunidades cristianas sobre qué escritos debían considerarse como Escritura autorizada a Iglesia Católica desempeñó un papel significativo en el proceso de canonización de la Biblia, tanto en lo que respecta al Antiguo Testamento como al Nuevo Testamento. Sin embargo, es importante destacar que el proceso de canonización no fue llevado a cabo únicamente por la Iglesia Católica, sino que involucró a varias ramas del cristianismo primitivo, incluyendo también a la Iglesia Ortodoxa Oriental y otras comunidades cristianas tempranas.

En el caso del Antiguo Testamento, la Iglesia Católica heredó el canon del Antiguo Testamento del judaísmo. Aunque hubo algunas diferencias en el canon entre judíos y cristianos, la Iglesia Católica adoptó en gran medida el canon judío para el Antiguo Testamento.

Para el Nuevo Testamento, la Iglesia Católica y otras ramas del cristianismo primitivo participaron en el proceso de reconocimiento y canonización de los escritos que serían incluidos en el canon del Nuevo Testamento. A lo largo de los primeros siglos del cristianismo, se llevaron a cabo debates y discusiones dentro de la comunidad cristiana sobre qué escritos debían ser considerados como inspirados y autoritativos.

La Iglesia Católica jugó un papel clave en la ratificación del canon del Nuevo Testamento en concilios ecuménicos, como el Concilio de Hipona en el año 393 d.C. y el Concilio de Cartago en el año 397 d.C. Estos concilios fueron importantes para confirmar la lista de los 27 libros del Nuevo Testamento que hoy conforman la Biblia cristiana. Posteriormente, el Concilio de Trento, en el siglo XVI, reafirmó el canon bíblico y estableció la autoridad de los escritos incluidos en él.

Por lo tanto, si bien es cierto que la Iglesia Católica desempeñó un papel significativo en la ratificación del canon de la Biblia, es importante reconocer que el proceso de canonización fue un esfuerzo conjunto que involucró a varias ramas del cristianismo primitivo y a lo largo de varios siglos de desarrollo histórico. La Biblia católica incluye 73 libros en total: 46 libros en el Antiguo Testamento y 27 libros en el Nuevo Testamento. Estos 73 libros fueron ratificados por la Iglesia Católica Romana a lo largo de los primeros siglos de la historia cristiana, aunque hubo debates y discusiones sobre la inclusión de ciertos libros, especialmente en el Antiguo Testamento.

La primera vez que se compiló una Biblia completa con los 73 libros de la Biblia católica fue en el Concilio de Roma en el año 382 d.C., convocado por el Papa Dámaso I. En este concilio, se elaboró una lista oficial de los libros que debían considerarse como parte de la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Sin embargo, es importante destacar que esta no fue la primera vez que se recopilaron todos estos libros, sino más bien la primera vez que se estableció oficialmente una lista canónica para la Iglesia Católica.

En resumen, la primera Biblia completa que incluía los 73 libros de la Biblia católica fue compilada en el Concilio de Roma en el año 382 d.C., aunque la formación del canon de la Biblia fue un proceso que se desarrolló a lo largo de varios siglos y fue influenciado por diversas tradiciones y autoridades religiosas.

En el próximo blog hablaremos de cuáles libros fueron considerados apócrifos y por qué fueron considerados, también como los grupos protestantes conocidos como evangélicos reformaron también la Biblia católica quitando libros para crear una segunda Biblia. Recordemos lo que dijo el profeta Jeremías: «¿Cómo se atreven a decir: ‘Somos sabios; la Ley del SEÑOR nos apoya’, si la pluma engañosa de los escribas la ha falsificado?»

Shalom

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