Parte 1
¿Alguna vez te has preguntado qué fue de Adán y Eva después de ser expulsados del Edén? La Biblia que conocemos hoy no detalla cómo fue su vida después de dejar el paraíso. En el libro de Génesis, vemos que, después de que Eva y Adán comen del árbol del conocimiento, Dios los saca del Edén y pone un ángel con una espada para proteger el huerto. Sin embargo, hay un libro considerado apócrifo que podría revelarnos lo que sucedió después de ser expulsados del Edén. ¡Quédate para descubrir esta fascinante historia que te hará reflexionar mucho después de conocer lo que relata el Primer Libro de Adán y Eva!
Comencemos leyendo Génesis 3:23-24:
23 Y el Señor Dios lo echó del huerto del Edén, para que labrara la tierra de la cual fue tomado.
24 Expulsó, pues, al hombre; y al oriente del huerto del Edén puso querubines, y una espada encendida que giraba en todas direcciones para guardar el camino del árbol de la vida.
Ahora leamos El Primer Libro de Adán y Eva, capítulo 3, versículo 10:
Y nuevamente, cuando Adán estaba a la puerta del jardín y vio al querubín con una espada de fuego resplandeciente en su mano, y el querubín se enojó y le frunció el ceño, tanto Adán como Eva tuvieron miedo de él, y pensaron que quería matarlos. Entonces ellos cayeron sobre sus rostros y temblaron de miedo.
Aquí vemos que el libro de Adán y Eva detalla que ellos sabían dónde estaba el huerto, pero no tenían acceso a él porque el querubín lo protegía, como lo narra Génesis 3:23-24.
En el capítulo 4 de Génesis, lo último que se menciona sobre Adán y Eva es que tuvieron dos hijos: Caín y Abel. Desde allí, la historia sigue con el crecimiento de la humanidad, pero no detalla más información sobre Adán y Eva. Sin embargo, el Primer Libro de Adán y Eva sí detalla lo que pasó.
Adán y Eva pierden la visión celestial
Leamos El Primer Libro de Adán y Eva, capítulo 4, versículos 8 y 9:
Y Adán dijo a Eva: «Mira tus ojos y los míos, que antes vieron ángeles en el cielo alabando; y ellos también, sin cesar».
9 «Pero ahora ya no vemos como antes: nuestros ojos se han hecho de carne; no pueden ver de la misma manera que antes».
Capítulo 5, versículo 2:
2 Y mientras oraban, Adán levantó los ojos y vio la roca y el techo de la cueva que lo cubría, de modo que no podía ver ni el cielo ni las criaturas de Dios. Entonces lloró y se golpeó fuertemente el pecho, hasta que cayó y quedó como muerto.
Capítulo 8, versículo 2:
Entonces Dios el Señor dijo a Adán: «Cuando estabas sujeto a Mí, tenías una naturaleza brillante dentro de ti, y por esa razón podías ver las cosas a lo lejos. Pero después de tu transgresión, tu brillante naturaleza te fue retirada; y no te fue permitido ver las cosas de lejos, sino solo las de cerca; según la capacidad de la carne; porque es brutal».
Estos tres capítulos son fascinantes, ya que vemos que Adán y Eva, al igual que nosotros, perdieron la naturaleza celestial de sus ojos. Ellos podían ver a los ángeles desde el cielo alabando a Dios, pero ahora ya no podían verlos. En realidad, Satanás había engañado a Eva y a Adán al decirles que, si comían del fruto, serían como Dios. Pero esto me lleva a reflexionar que, si esto es cierto, en realidad ellos eran como Dios: tenían la misma naturaleza de visión. Esto lo respalda Génesis 1:27, que dice: Dios creó al hombre a Su imagen; a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
Satanás quería arrancarles esa virtud al decirles que se les abrirían los ojos y serían como Dios, conociendo el bien y el mal. Quizás la única verdad es que conocieron lo malo y lo bueno.
Adán pierde el dominio con los animales
Leamos El Primer Libro de Adán y Eva, capítulo 7, versículo 5:
«Pero ahora, oh Señor Dios, que he transgredido Tu mandamiento, todas las bestias se levantarán contra mí y me devorarán a mí y a Eva, Tu sierva; y cortarán nuestra vida de la faz de la tierra».
En este capítulo, vemos que Adán ya no tenía dominio sobre los animales, lo que nos hace recordar que en Génesis 1:26, Dios le había dado un dominio absoluto sobre los peces, aves, ganado, bestias y reptiles. Pero, al ser echado del Edén, perdió todos esos privilegios, lo que significa que ahora tenía que defenderse.
Adán y Eva conocen la sed
Leamos El Primer Libro de Adán y Eva, capítulo 9, versículos 7-8:
7 Y le dijo a Eva: «¿No ves esta agua que estaba con nosotros en el jardín, que regaba los árboles del jardín y que fluía de allí?».
8 «Y nosotros, cuando estábamos en el huerto, no nos preocupábamos; pero desde que llegamos a esta tierra extraña, la amamos y la utilizamos para nuestro cuerpo».
Capítulo 11, versículos 1-2:
1 Entonces Adán y Eva sintieron que ardían de sed, calor y tristeza.
2 Y Adán dijo a Eva: «No beberemos de esta agua, aunque muramos. Oh Eva, cuando esta agua entre en nuestras entrañas, aumentará nuestros castigos y los de nuestros hijos que vendrán después de nosotros».
Aquí vemos otro hecho impresionante: ahora Adán y Eva conocieron la sed, lo que nos hace pensar que, mientras estaban en el Edén, Adán y Eva nunca necesitaron tomar agua y ahora dependían de este líquido vital. La Biblia en Génesis nunca menciona que ellos tomaban agua, quizás porque, en el Edén, los frutos que consumían ya contenían este líquido vital, ya que en Génesis 1:29 dice: «Miren, Yo les he dado a ustedes toda planta que da semilla que hay en la superficie de toda la tierra, y todo árbol que tiene fruto que da semilla; esto les servirá de alimento.» Génesis solo habla de frutos como alimento para ellos.
Adán y Eva conocen la oscuridad
Leamos El Primer Libro de Adán y Eva, capítulo 11, versículos 9-11:
«¡Oh Eva! Acordaos que mientras estábamos en el huerto, no conocíamos ni la noche ni el día. ¡Piensa en el Árbol de la Vida, de debajo del cual manaba el agua y que derramaba brillo sobre nosotros! ¡Recuerda, oh Eva, la tierra del jardín y su brillo!
10 «Piensa, oh piensa en ese jardín en el que no había oscuridad, mientras morábamos en él».
11 «Considerando que tan pronto como entramos en esta Cueva de los Tesoros, la oscuridad nos rodeó; hasta que ya no podamos vernos; y todo el placer de esta vida ha llegado a su fin.»
Para entrar en contexto de este versículo, cuando fueron expulsados del huerto del Edén, el Primer Libro de Adán y Eva relata que fueron llevados a una cueva llamada «Cueva de los Tesoros», donde ahora vivirían. En este versículo, se muestra la primera vez que conocieron la oscuridad, lo que nos hace pensar que ellos nunca conocieron la oscuridad, ya que siempre brillaban: sus cuerpos irradiaban luz, lo que hacía que nunca estuviera oscuro. Eran una imagen de Dios, lo que reafirma 1 Juan 1:5: «Y este es el mensaje que hemos oído de Él y que les anunciamos: Dios es Luz, y en Él no hay ninguna tiniebla.» Pero ahora, como habían perdido esos privilegios, experimentaron por primera vez la oscuridad y la soledad. Por primera vez en esa cueva oscura, Adán y Eva no se vieron. Probablemente, ellos no sabían que había un tiempo prolongado de oscuridad como hoy conocemos la noche. Quizás en ese momento, pensaron que nunca se volverían a ver, que esto era un castigo de Dios. Ese momento debió de haber sido un shock total para ellos. Por eso, dice al final en el capítulo 11: «Considerando que tan pronto como entramos en esta Cueva de los Tesoros, la oscuridad nos rodeó; hasta que ya no podamos vernos; y todo el placer de esta vida ha llegado a su fin.»
Adán daba por hecho que nunca más iba a volver a ver a su esposa y que la oscuridad sería el castigo eterno por haber comido el fruto prohibido. Y ahora sus ojos conocían la oscuridad total.
Hasta aquí llegamos en este podcast. Hay más cosas fascinantes que sigue contando este libro que es considerado apócrifo, pero que nos deja ver un poco de lo que pudieron experimentar estos dos grandes personajes de la Biblia. Si quieres una Parte 2 de este podcast, comenta y dale «me gusta» a este video y sigamos descubriendo más sobre la vida de Adán y Eva fuera del huerto del Edén.
Shalom.

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