Bereshit 1:1
En el principio (de cuando) creó El Eterno los cielos y la tierra.
Este versículo, tan conocido y tan citado, es en realidad uno de los más profundos y malentendidos de toda la Torá. La pregunta que surge de inmediato es directa y desafiante: ¿qué significa realmente “En el principio”? ¿Principio de qué? ¿Principio de todo? ¿O principio de algo específico?
El problema del “principio” surge cuando se asume que el texto habla de un inicio absoluto. Si la Torá hubiera querido decir “al inicio absoluto de todo”, el texto hebreo habría utilizado la palabra Barishoná (al principio, primero). Pero la Torá no usa esa palabra. En su lugar utiliza Bereshit. Aquí aparece una clave gramatical fundamental.
Bereshit y el estado constructo (Semijut)
La palabra Bereshit termina con la letra tav, lo cual en hebreo indica estado constructo (semijut). Esto significa que la palabra no está completa por sí sola, sino que depende de algo que sigue. Es similar a cuando en español decimos “el principio de…”, “la casa de…”, o “el libro de…”.
Por lo tanto, Bereshit no significa “en el principio” de manera absoluta, sino más correctamente: “en el principio de…”.
La traducción del Targum Onkelos refuerza esta idea. El Targum Onkelos, una de las traducciones arameas más antiguas y autorizadas de la Torá, lo expresa de forma aún más precisa al decir:
“En el principio de cuando creó”.
O como lo explican los jajamim:
“En el principio de cuando el Eterno estaba creando los cielos y la tierra”.
¿Qué nos enseñan los jajamim?
Los sabios explican que la Torá no está hablando del inicio de Dios, porque El Eterno no tiene principio ni fin, existe desde la eternidad y hasta la eternidad, y nada lo antecede ni lo limita.
Por eso, la Torá no intenta describir qué había “antes de Dios”, sino que comienza a narrar el inicio de la creación de este mundo.
La enseñanza profunda es que el versículo no responde a la pregunta:
“¿Qué había antes de todo?”,
sino que responde a otra más importante:
“¿Qué ocurrió cuando Hashem decidió comenzar a crear este mundo?”
Así, la traducción más fiel y profunda sería:
“En el principio de cuando Hashem creaba los cielos y la tierra…”
Mensaje espiritual
Esto nos enseña que la Torá no comienza con especulación filosófica, ni intenta satisfacer la curiosidad humana sobre lo infinito. Comienza con acción, propósito y orden.
La creación no es un accidente, sino un acto consciente, dirigido y con intención divina.
Dios no empieza a existir en Bereshit; lo que comienza es la relación entre el Creador y Su creación.
Shalom

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