El Equilibrio Divino: Cómo Dios Sostiene la Vida

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Bereshit 1:6-8

Y El Eterno dijo: haya extensión en medio de las aguas y separe entre aguas y aguas.
E hizo El Eterno la extensión que separó entre las aguas que estaban debajo de la extensión y las aguas que estaban sobre la extensión, y fue así.

La sabiduría detrás de la expansión

En este pasaje, la Torá no describe simplemente un fenómeno físico; revela un principio divino de orden. HaShem establece una expansión (rakía) que separa las aguas de arriba de las aguas de abajo.
No es caos: es estructura.
No es improvisación: es sustento.

Las aguas de arriba se manifiestan en las nubes, depósitos suspendidos por la palabra del Eterno. Las aguas de abajo se convierten en mares, ríos y manantiales. Entre ambas, la expansión crea un equilibrio perfecto: el cielo no colapsa, la tierra no se ahoga y la vida puede florecer.

Las nubes: depósitos sostenidos por Dios

Las nubes no son casualidad. Son vasijas en movimiento. HaShem diseña un sistema donde el agua asciende, se guarda y desciende en el tiempo exacto y en el lugar necesario.

La Escritura lo confirma: Job 26:8
“Él ata las aguas en sus nubes, y las nubes no se rompen debajo de ellas.”

El mensaje es profundo: Dios puede sostener peso donde el hombre ve fragilidad. Las nubes cargan toneladas de agua sin caer porque obedecen a una palabra que las sostiene.

Ríos y mares: caminos de bendición

Las aguas que descienden no se desperdician. Encuentran cauces, forman ríos y llenan mares. Cada gota tiene un destino.

El salmista declara: Salmo 104:10-13
“Envías las fuentes por los arroyos… dan de beber a toda bestia del campo… riegas los montes desde tus aposentos.”

Nada es aleatorio. Los ríos nacen en lo alto y bajan para dar vida en lo bajo. Así también la bendición: desciende del cielo para transformar la tierra.

Una enseñanza para hoy

La expansión que separa las aguas nos enseña que Dios pone límites para preservar la vida.

Si las aguas de arriba cayeran todas a la vez, habría destrucción.
Si las de abajo no tuvieran cauce, habría estancamiento.

HaShem enseña que el equilibrio es una forma de misericordia.
Eclesiastés 3:1“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.”

Reflexión final

Así como HaShem sostiene las nubes y dirige los ríos, también sostiene los procesos de nuestra vida. Hay cosas que hoy están “arriba”, reservadas, y otras que fluyen “abajo”, visibles.

Confía: cuando Dios separa, no es para quitar, sino para ordenar y dar vida. Porque el mismo que dijo “haya expansión” es el que hoy sigue sosteniendo lo que parece imposible.

Shalom

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