Bereshit (Génesis) 1:14
Dijo Hashem (el Eterno):
“Haya lumbreras en la extensión de los cielos, para separar entre el día y la noche, y sean por señales para las fechas, días y años.”
Las luminarias y su propósito original
Las luminarias no fueron creadas solo para iluminar. Desde el inicio de la creación, Hashem (el Eterno) revela que el sol, la luna y las estrellas no existen únicamente para dar luz física.
Su función principal es ordenar el tiempo sagrado. La Torá (la Ley) no dice simplemente “para contar el tiempo”, sino que usa palabras con un significado espiritual profundo.
Moedim (tiempos señalados): tiempos señalados por Dios
La palabra que se traduce como “fechas” en hebreo es Moedim (tiempos señalados).
Moedim no significa fechas comunes, sino tiempos señalados, citas divinas, encuentros establecidos por Dios.
Esto revela algo crucial: el tiempo no es casual, es convocado por Hashem (el Eterno).
Moedim existían antes de Israel
Un punto clave de esta parashá es que Bereshit (Génesis) 1:14 ocurre mucho antes de que existiera Israel.
No había Abraham, no había Moisés, no había Sinaí, no había Torá (la Ley) escrita, y aun así Hashem (el Eterno) ya había establecido los Moedim.
Esto enseña una verdad poderosa: las festividades no nacen en Éxodo, nacen en la creación. Israel no inventa las fiestas; Israel recibe lo que ya había sido diseñado desde el principio.
Las festividades y la humanidad
Cuando Hashem (el Eterno) crea las luminarias, no estaba pensando solo en una nación. En ese momento no existía Israel.
Estaba pensando en la humanidad, en el orden del tiempo, en el ritmo espiritual de la creación y en momentos específicos de encuentro con Él.
Las festividades son universales en su diseño, aunque después fueron confiadas a Israel como custodios y testigos.
Esto explica por qué el sol rige el día, la luna rige los ciclos y el calendario bíblico es lunar-solar.
No es cultural, es creacional.
Moisés no recibe algo nuevo
Cuando en Vayikrá (Levítico) 23 Hashem (el Eterno) le dice a Moisés:
“Estas son mis fiestas solemnes (Moedim)…”
No está creando algo nuevo, sino revelando formalmente algo que ya existía desde Bereshit (Génesis).
Moisés no introduce los tiempos de Dios; los ordena para un pueblo que debía vivir conforme al diseño original.
Dios gobierna el tiempo, no el hombre
Las luminarias fueron puestas para separar, señalar y marcar ciclos.
Esto enseña que Hashem (el Eterno) es Señor del tiempo, no el ser humano.
Las fiestas no se adaptan a la cultura humana; la humanidad es llamada a alinearse al tiempo de Dios.
Por eso la Escritura dice en Kohelet (Eclesiastés) 3:1:
“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.”
Una enseñanza para hoy
Volver a entender Bereshit (Génesis) 1:14 confronta una verdad olvidada: Dios quiere encontrarse con la humanidad en tiempos específicos.
Las festividades no son rituales vacíos; son citas divinas donde el cielo y la tierra se alinean.
Hashem (el Eterno) no improvisa encuentros; los establece desde la creación.
Conclusión
Desde el primer capítulo de la Torá (la Ley), Hashem (el Eterno) enseña que el tiempo tiene propósito, las luminarias tienen misión y las festividades tienen origen divino.
Los Moedim fueron diseñados para toda la humanidad.
Antes de que existiera Israel, ya existía el calendario de Dios.
Y hoy, como al principio, Hashem (el Eterno) sigue llamando a la humanidad a alinearse con Sus tiempos y no con los nuestros.
Shalom

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