El día de reposo: sábado o domingo

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Genesis 2:2-3 Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. 3 Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.

La palabra reposo en hebreo es traducido en shabát = שָׁבַת que significa = cesar, cesó, cesará, al reposo, desistir de esfuerzo.

Desde el inicio Hashem instaura un día de reposo y ese día es el sábado, ya que dice que bendijo al día séptimo y lo santificó.

La palabra santificar en hebreo es traducido cadásh = קָדַשׁ que significa = santificado, santificó, santificados, ser apartado o consagrado.

¿Cómo sabemos que el sábado es el día de reposo en nuestro calendario actual? Hashem separa el día séptimo como un día de descanso llamado shabat. Cuando la Biblia se traduce del hebreo al griego encontramos la palabra σάββατον = Sábbaton, después del griego al latín encontramos la palabra Sabbatum, y del latín al español como lo conocemos Sábado.

A diferencia de los días de nuestro calendario semanal encontramos nombres como Domingo, Lunes, Martes, Miércoles, Jueves, Viernes; son nombres dedicados a dioses paganos.

Domingo = dios Sol (Sol Invictus)
Lunes = diosa Luna
Martes = dios Marte, dios romano de la guerra
Miércoles = dios Mercurio, mensajero de los dioses
Jueves = dios Júpiter, dios principal del panteón romano
Viernes = diosa Venus, diosa del amor

Sábado = Sabbatum = Sábbaton = Shabat = Día de reposo para Hashem.

El nombre sábado en español no viene de un dios pagano como otros días de la semana. Proviene directamente del término bíblico Shabat, que significa día de reposo.

Por eso la mayoría de los días (lunes–viernes) conservan raíces de deidades romanas, mientras que sábado viene del hebreo bíblico y domingo fue cristianizado como “día del Señor”. El detalle es que ese día era dedicado por los romanos para el día del dios sol. Con el tiempo, en el siglo IV, el emperador romano Constantino I decretó en el año 321 que el día de descanso civil sería el domingo, llamado entonces “día del Sol”.

Desde entonces muchas iglesias cristianas adoptaron el domingo como día principal de reunión por imposición humana, cuando la Torá deja un mandato perpetuo.

Éxodo 31:16-17 Guardarán, pues, el día de reposo (Shabat = Sábado) los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo. 17 Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó.

Aquí el texto claramente dice que ese día de descanso se tiene que celebrar por generaciones por pacto perpetuo, y la palabra perpetuo en hebreo es עוֹלָם = olám que significa = siempre, eternidad.

Ahora bien, esto se puede entender que solamente este mandamiento viene siendo para los hijos de Israel. ¿Pero quiénes conforman ser los hijos de Israel?

Muchos interpretarán refiriéndose al pueblo judío, descendientes del pacto de Abraham, pero el Nuevo Testamento en Romanos nos da la propia respuesta e iré explicando quiénes son los hijos de Israel.

Romanos 9:1-5 Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne; que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén.

Aquí Pablo está mostrando a los hijos de Israel como descendientes físicos, y él se considera un descendiente físico de la promesa de los hijos de Israel. Pablo se encuentra triste debido a que la promesa de salvación dedicada para los hijos de Israel muchos de sus hermanos todavía no la aceptan y no la comprenden. Pero vemos más adelante que ahora menciona la descendencia espiritual.

Romanos 9:8 Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes.

Aquí Pablo explica el significado del ejemplo anterior.

Hay dos conceptos.

Hijos según la carne.
Son los descendientes físicos. Es decir, personas que pertenecen al linaje biológico de Abraham.

Hijos según la promesa.
Son aquellos que pertenecen al cumplimiento del plan de Dios. La promesa divina es la que determina quién forma parte de la descendencia que Dios reconoce.

Por eso Pablo afirma que la verdadera descendencia se define por la promesa de Dios, no solo por la genealogía.

Ahora leemos Romanos 11.

Romanos 11:13-16 Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio, por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, y hacer salvos a algunos de ellos. Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos? Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas.

Pablo aclara que en ese momento está hablando directamente a los gentiles. Dios lo había llamado especialmente para llevar el evangelio a las naciones (no judías). Por eso dice que honra su ministerio, es decir, lo toma con seriedad y lo cumple con dedicación. Esto muestra que el anuncio a los gentiles no fue un accidente, sino parte del plan de Dios para que formaran parte del pacto que había hecho con sus hijos de Israel.

Pero más adelante Pablo muestra que los gentiles entran como parte de los hijos de Israel haciendo una metáfora de la raíz y las ramas.

Romanos 11:17 Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo.

Aquí Pablo usa una metáfora agrícola.

El olivo natural representa el pueblo de Dios basado en las promesas dadas a los patriarcas. Las ramas naturales representan a Israel. El olivo silvestre representa a los gentiles. Algunas ramas naturales fueron desgajadas, es decir, quitadas del árbol debido a su incredulidad. Los gentiles, que originalmente no pertenecían a ese árbol, fueron injertados y ahora participan de la raíz = las promesas hechas a los patriarcas, y de la savia = las bendiciones espirituales que fluyen de esas promesas.

Romanos 11:18 No te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti.

Pablo advierte a los gentiles que no se vuelvan arrogantes. Aunque ahora participan de las promesas, deben recordar algo fundamental: ellos no son el origen del plan de Dios. Las promesas existían antes de ellos. La raíz (los patriarcas y el pacto) sostiene a los gentiles, no al revés. Es una advertencia contra el orgullo espiritual.

Romanos 11:19 Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado.

Pablo anticipa un pensamiento que algunos gentiles podrían tener: “Las ramas fueron quitadas para que nosotros ocupáramos su lugar”. Es decir, podrían pensar que Israel fue reemplazado completamente. Pablo reconoce que esa idea podría surgir, pero en el siguiente versículo corrige esa actitud.

Romanos 11:20 Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme.

Pablo explica la verdadera razón: las ramas fueron quitadas por incredulidad. Los gentiles permanecen por la fe. Esto significa que la posición en el árbol no depende de origen étnico, sino de la fe.

Ahora, para cerrar la pregunta de quiénes son los hijos de Israel para la promesa de guardar el sábado como estatuto perpetuo, Pablo indica que somos hijos de Israel por la fe.

Gálatas 3:7 Sabed, por tanto, que los que son de fe, estos son hijos de Abraham.

Pablo introduce una idea clave del Nuevo Testamento. Ser hijo de Abraham no se define solamente por sangre, descendencia física o pertenecer a Israel biológicamente, sino por compartir la misma fe que Abraham tuvo. Abraham es presentado como el padre de la fe. Por lo tanto, quienes tienen la misma fe participan de la misma promesa y son considerados sus verdaderos hijos espirituales.

Ahora, ¿qué dice el cuarto mandamiento?

Éxodo 20:8-11 Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.

Nuevamente dice acuérdate del shabat del sábado para reposar. No nos está llamando a descansar otro día, sino el mismo sábado. Éxodo 31:13 reafirma nuevamente que los hijos de Israel tienen que guardar el sábado, y el 17 dice:

Éxodo 31:17 Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó.

Aquí Hashem reafirma: señal es para siempre. No dice por un tiempo. Si en realidad Dios hubiera querido cambiar el sábado por el domingo, la Biblia indicaría algo como: señal es por un tiempo entre mí y los hijos de Israel hasta que se cumpla la profecía del Mesías.

La palabra hasta que se diferencia con la palabra para siempre, y en muchas partes de la Biblia encontramos las ordenanzas que Hashem daba pero ponía un límite al decir hasta que.

Salmo 110:1 Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.

Números 6:5 Todo el tiempo del voto de su nazareato no pasará navaja sobre su cabeza; hasta que se cumplan los días de su apartamiento a Jehová.

Éxodo 16:4 y 35 He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no. Los hijos de Israel comieron maná cuarenta años, hasta que llegaron a tierra habitada.

En la Biblia aparecen dos fórmulas muy claras cuando Dios habla: estatuto perpetuo / para siempre / por generaciones, y hasta que o por los días de, lo que indica una duración limitada. Y vemos que Éxodo 31:17 dice para siempre.

¿Pero en qué momento resulta el cambio del sábado al domingo?

Tengo un escrito donde detallo este cambio del sábado al domingo donde explico cómo cambian este día: La manipulación de la Biblia – Constantino el Grande, el cambio del sábado al domingo, parte 3.

Pero quiero hacer un resumen para entender cómo fue este cambio gradual.

El cambio de la observancia del sábado al domingo no lo hizo Dios ni aparece como un mandamiento en la Biblia. Fue un proceso histórico realizado por la iglesia cristiana primitiva y luego formalizado por autoridades imperiales y eclesiásticas.

El emperador Constantino (321 d.C.)

Constantine I

En el año 321 d.C. decretó el primer descanso civil en domingo:

“Que todos los jueces, ciudadanos y artesanos descansen en el venerable día del Sol.”

Este fue el primer decreto legal que estableció el domingo como día de descanso en el Imperio Romano.

Decisiones de la iglesia cristiana.

Council of Laodicea.

En el Concilio de Laodicea (aprox. 363–364 d.C.) se estableció que los cristianos no debían “judaizar” descansando el sábado, sino honrar el domingo.

Origen del domingo en la práctica cristiana.

Muchos cristianos comenzaron a reunirse el primer día de la semana porque asociaban ese día con la resurrección de Jesús y empezaron a utilizar texto del Nuevo Testamento como Hechos 20:7, 1 Corintios 16:2, Marcos 16:2 que dicen el primer día de la semana, dando como referencia el domingo.

Pero en los textos griegos del Nuevo Testamento de los versículos antes mencionados aparece la palabra σάββατον (sábbaton), que significa Shabat / sábado. Expresiones como μία σαββάτων (mia sabbaton) literalmente significan “uno de los sábados” o “uno después del Shabat”, es decir el primer día contado desde el Shabat y no como lo tradujeron al español como el primer día de la semana.

Además, en el calendario bíblico el día comienza de tarde a tarde, no a medianoche como en el sistema moderno. Por lo tanto, en los textos originales no aparece la palabra “domingo”, sino una referencia al día contado a partir del Shabat.


Las palabras y el ejemplo de Yeshúa muestran que el día de reposo no fue creado para imponer una carga religiosa, sino para recordar el propósito original de Dios para el ser humano.

Yeshúa mismo declaró:

Marcos 2:27 El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo.

Con estas palabras, Yeshúa no anuló el Shabat, sino que enseñó su verdadero sentido. El reposo no es simplemente detener el trabajo, sino reconocer la obra del Creador, apartar un tiempo para Dios y recordar que la vida no depende solamente de nuestras obras.

El Shabat apunta a algo más profundo: a volver al orden divino, a la paz con Dios y a la restauración del ser humano. Así como Dios reposó después de la creación, el hombre también es invitado a detenerse, contemplar y confiar.

Por eso, más allá de tradiciones humanas o cambios históricos, el principio del reposo sigue recordando que el Creador estableció un tiempo apartado para Él. Y en las enseñanzas de Yeshúa vemos que el verdadero reposo no es solo un día en el calendario, sino una vida que reconoce a Dios como su fuente, su Señor y su descanso.

Marcos 2:28 Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo.

Shalom.

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