Texto bíblico
Bereshit (Génesis) 32:30-31
Preguntó Iahacov y dijo: Dime, por favor, tu nombre Dijo él: ¿Por qué es que preguntas mi nombre? Y le bendijo — a él — allí. Llamó Iahacov el nombre del lugar Peniel, pues ¡he visto al enviado de Elohim² cara a cara, empero mi vida ha sido salvada!
Estos versículos han sido tema de discusión por largos años, preguntándose con quién realmente luchó Iahacov esa noche. Muchos indican que fue con Hashem, otros que fue con algún ángel, otros creen que fue en sentido figurado esa pelea, pero hay otros que indican que fue con el mismo Yeshua.
Como siempre he indicado, este estudio no lo hago con la intención de crear polémica o dar una verdad absoluta. Al igual que ustedes, intento acercarme a la verdad, y como siempre he dicho, la forma más acertada de encontrar la verdad es buscándola en los textos antiguos, en las raíces de donde se formó hoy lo que tenemos como la Biblia. Ahora quiero usar el texto de Bereshit (Génesis) mencionado con la Biblia Reina Valera versión 1960 para entender cómo dice.
Génesis 32:29-30
Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí. Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.
En esta versión vemos algo importante. Reina Valera, en el versículo 30, indica “Vi a Dios cara a cara”. Si leemos este texto de forma literal, podemos comprender que con la persona que luchó Jacob fue con Dios.
Pero en la Torá, en los textos hebreos, es traducido diferente. Leamos cómo dice Bereshit (Génesis) 32:31: “pues ¡he visto al enviado de Elohim² cara a cara”.
En este texto se lee y se comprende de una forma diferente. Para poder comprender la traducción tenemos que ver cómo se escribió este texto en hebreo, y lo vamos a poner letra por letra.
וַיִּקְרָא יַעֲקֹב שֵׁם הַמָּקוֹם פְּנִיאֵל כִּי רָאִיתִי אֱלֹהִים פָּנִים אֶל־פָּנִים וַתִּנָּצֵל נַפְשִׁי
Vayikrá Yaʿaqóv shem hamakóm Peníel, ki raíti Elohím paním el paním, vatínatzel nafshí.
וַיִּקְרָא = Vayikrá = y llamó
יַעֲקֹב = Yaʿaqóv = Jacoo
שֵׁם = shem = nombres, nombre
הַמָּקוֹם = hamakóm = lugar, lugares, asiento, un pie, un lugar, una condición.
פְּנִיאֵל = Peníel
כִּי = ki = porque, que, cuando, la conjunción relativa.
רָאִיתִי = raíti = visto, vió, viendo, para ver.
אֱלֹהִים = Elohím = Dios, el Dios supremo, magistrados, ángeles, dioses.
Y aquí es donde quiero llegar. En el texto hebreo se encuentra la palabra אֱלֹהִים = Elohím. En la Torá, en el hebreo bíblico, la palabra Elohim no siempre se refiere exclusivamente a Dios. Su significado depende del contexto del pasaje, ya que puede referirse al Dios de Israel, a dioses, a seres celestiales o incluso a autoridades.
Ahora, teniendo esto en cuenta, que la palabra Elohim puede tener diferentes significados, podrías descartar que con la persona que luchó Jacob no fue con Hashem. ¿Por qué? Bueno, el texto deja claro que Iahacov NO conoce a este Elohim.
Utilicemos nuevamente la versión Reina Valera 1960.
Génesis 32:29
Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí.
¿Por qué Iahacov le pregunta su nombre? Si fuese Hashem este personaje, sería absurdo que Iahacov le preguntara su nombre, ya que Iahacov ya conocía a Hashem, y esto lo encontramos en Génesis 28, cuando Iahacov tiene un sueño y Hashem se le presenta. Leamos.
Génesis 28:10-16
Salió, pues, Jacob de Beerseba, y fue a Harán. Y llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto; y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar. Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella. Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente. He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho. Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía.
Bueno, aquí vamos a detallar paso a paso estos versículos porque nos dejan entender que los versículos mencionan ángeles de Dios, y Dios se presenta con su nombre al decir: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham y de Isaac. Recordemos que esta versión que estamos leyendo es la versión Reina Valera 1960. Para esto tenemos que irnos nuevamente al texto hebreo para ver cómo dice. Leamos.
Bereshit (Génesis) 28:12-16
Y él soñó: Y he aquí que había una escalera afirmada sobre la tierra y su cabezal llegaba hasta los cielos y he aquí que los enviados de Elohim ascendían y descendían por ella. Y he aquí que Adonai estaba presente a su lado y dijo: Yo soy Adonai, Elohim de Abraham tu padre y el Elohim de Itshak: La tierra sobre la que tú estás acostado, a ti te la habré de dar y a tu descendencia. Y será tu descendencia cual polvo de la tierra e irrumpirás hacia el occidente y el oriente y hacia el norte y el sur. Y serán bendecidas por tu causa todas las familias de la tierra y por la de tu descendencia. Y he aquí que Yo estoy contigo y te protegeré dondequiera que tú anduvieres y te haré retornar a esta tierra, pues no habré de abandonarte hasta que haya hecho lo que he hablado a tu respecto. Despertó Iahacov de su sueño y dijo: ¡En verdad Adonai está presente en este lugar mas yo no lo sabía!
Aquí, en el texto hebreo, a diferencia dice que los enviados de Elohim ascendían y descendían y le dijo a Iahacov: Yo soy Adonai Elohim de Abraham e Itshak. Al igual que la versión Reina Valera vemos que tanto enviados es igual a ángeles, ya que la palabra que se encuentra en el texto original hebreo, enviados o ángeles, se encuentra así.
מַלְאֲכֵי אֱלֹהִים = malajéi Elohím = Ángel, mensajero, embajadores o enviados de Hashem.
Ahora podríamos comprender que el texto original está indicando que Iahacov tuvo un enfrentamiento con un מַלְאֲכֵי Malajéi = un ángel, y podríamos terminar el estudio así, sin tanta interpretación para darle. Pero no quiero cerrar este estudio así, ya que este versículo, al leerlo, me recordó una similitud que el Tanaj deja. Y no me refiero a que otro hombre se encuentre luchando con un ángel, sino a esto: ¿por qué Iahacov pregunta por su nombre? y también ¿por qué el ángel le dice que por qué pregunta? Leamos nuevamente este texto.
Génesis 32:29
Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí.
Ahora mira esta misma similitud, pero ahora en el libro de los Jueces, versión Reina Valera 1960.
Jueces 13:17-18
Entonces dijo Manoa al ángel de Jehová: ¿Cuál es tu nombre, para que cuando se cumpla tu palabra te honremos? Y el ángel de Jehová respondió: ¿Por qué preguntas por mi nombre, que es admirable?
Vemos la similitud. Iahacov y Manoa tienen un encuentro con un malajéi (ángel) y los dos hacen esa misma pregunta: que le diga cuál es su nombre. Pero con Iahacov el ángel le dice: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? y a Manoa le dice lo mismo, pero agrega algo más: ¿Por qué preguntas por mi nombre, que es admirable?
Aquí el ángel se puede entender que, al decirle que su nombre es admirable usando la traducción de Reina Valera. Pero ahora quiero que vayamos al Tanaj hebreo en español, cómo lo tradujeron.
Shoftím 13:17-18
Entonces dijo Manoa al ángel de Hashem: ¿Cómo es tu nombre, para que cuando se cumpliere tu palabra te honremos? Y el ángel de Hashem respondió: ¿Por qué preguntas por mi nombre, que es oculto?
Aquí, a diferencia, dice que su nombre es oculto, y en la traducción de Reina Valera es admirable, lo que hace que estas dos formas sean correctas, ya que en el texto hebreo la palabra que encontramos es פֶּ֫לִאי pilí, que tiene varios significados: admirable, maravillosa, oculto, maravilloso, incomprensible.
Ahora solo quiero cerrar este estudio sin dar respuesta, quedando a la comprensión del lector quién era este ángel que tanto Iahacov como Manoa solo registraron que se atrevieron a preguntar su nombre. Ya que en las escrituras se presentan varias apariciones de ángeles, pero vemos que estos ángeles en ocasiones se presentan por su nombre y queda registrado. Pero solo estos dos versículos muestran el interés por saber quién es él, y por qué Iahacov dice que vio a Hashem cara a cara, y cómo el ángel en Manoa le dice mi nombre es admirable / oculto.
Quiero dejarte estos dos versículos claves para poder entender quién pudiera ser ese ángel misterioso.
Juan 14:9
Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre (Ver a Dios cara a cara).
Isaías 9:6
Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. (Admirable)
Proverbios 30:4
¿Quién subió al cielo, y descendió?
¿Quién encerró los vientos en sus puños?
¿Quién ató las aguas en un paño?
¿Quién afirmó todos los términos de la tierra?
¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes? (Nombre oculto)
La historia de Iahacov en Peniel nos recuerda que muchas veces el encuentro con lo divino ocurre en medio de la lucha, de la duda y de las preguntas profundas. Iahacov no se conformó con una experiencia superficial; quiso saber, quiso entender, quiso conocer el nombre de aquel con quien había luchado toda la noche. Esa búsqueda refleja el anhelo del ser humano por acercarse al misterio de Dios.
Las enseñanzas de Yeshua muestran que conocer a Dios no es solo una cuestión de información, sino de revelación y relación. Cuando Yeshua dijo que quien le ha visto a Él ha visto al Padre, abrió una puerta para comprender que Dios se acerca al ser humano de maneras que muchas veces no esperamos. Así como Iahacov reconoció que había tenido un encuentro cara a cara y su vida fue preservada, también nosotros somos llamados a reconocer los momentos en los que Dios se revela en nuestra vida.
La verdadera enseñanza no está solo en identificar quién era aquel mensajero, sino en comprender que cada encuentro con la verdad transforma al que la busca. Yeshua enseñó que quienes buscan hallarán, y quienes llaman se les abrirá. Por eso, el camino de la fe no consiste en dejar de preguntar, sino en seguir buscando con humildad, sabiendo que cada paso hacia la verdad nos acerca más al rostro de Dios.
Shalom.

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