La conexión entre Pésaj y Semana Santa

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Estamos en días de Semana Santa, donde tanto cristianos, católicos y judíos esperan esta semana con devoción, ya que marca una historia importante para estas tres religiones, donde un judío de Nazaret llamado Yeshua, conocido como Jesús en el habla hispana, sacrificó su vida como el cordero de Pesaj, que es importante para la religión judía. Donde hubo esa noche importante traición, negación, dolor y entrega total.

Hoy quiero explicar cómo todo esto inicia desde los orígenes hebreos, cómo Pesaj dejó de ser llamado Pesaj para el ámbito católico y cristiano, llamándolo Semana Santa o Pascua, al conmemorar la entrada triunfal, la crucifixión, la muerte y resurrección de Yeshua. Antes de ser llamado Semana Santa, Hashem crea esta fiesta llamada Pesaj, que Pesaj significa “pasar por encima” o “saltar”, y en esto quiero empezar a explicar cómo Pesaj se conecta con Pascua o Semana Santa.

Después que Jacob tuviera a sus 12 hijos y uno de ellos se convirtiera en gobernador de Egipto, Iahcov baja con toda su familia para vivir en Egipto debido a la falta de comida en la región de Canaán. Leamos:

Génesis 42:1-3
Viendo Jacob que había alimento en Egipto, dijo a sus hijos: «¿Por qué se están mirando? He oído que hay alimento en Egipto», y añadió; «desciendan allá, y compren de allí un poco para nosotros, para que vivamos y no muramos». Entonces diez hermanos de José descendieron para comprar grano en Egipto.

Para resumir esta historia, Jacob tenía en ese momento a 11 hijos y uno lo daban por muerto, que era José. Los hermanos de José planearon venderlo como esclavo y decirle a su padre que alguna fiera del campo lo mató, llevando su ropa manchada con sangre de un macho cabrío para hacer pasar la muerte de José a su padre Jacob.

Pero la historia relata que José fue vendido a un oficial de Egipto y, después de algunos años, llegó a ser el gobernador de todo Egipto. La Torá muestra que Jacob manda a sus hijos a buscar comida en Egipto y después se encuentra con la sorpresa de que al hermano que habían vendido como esclavo ahora era el gobernador de Egipto. José perdona lo que hicieron sus hermanos y les dice que ahora vengan a vivir a las afueras de Egipto, ya que allí iban a encontrar estabilidad y alimento. Leamos:

Génesis 46:1-4
Israel salió con todo lo que tenía y llegó a Beerseba, y ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac. Y Dios habló a Israel en una visión nocturna, y dijo: «Jacob, Jacob». Y él respondió: «Aquí estoy». Y Él dijo: «Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas descender a Egipto, porque allí te haré una gran nación. Yo descenderé contigo a Egipto, y ciertamente, Yo también te haré volver; y José cerrará tus ojos».

En este punto es importante ver que, años después, esa amistad que tenía Faraón con José y su descendencia se iba a transformar en esclavitud por más de 400 años. Leamos:

Éxodo 1:6-13
Y murió José, y todos sus hermanos, y toda aquella generación. Pero los israelitas tuvieron muchos hijos y aumentaron mucho, y se multiplicaron y llegaron a ser poderosos en gran manera, y el país se llenó de ellos. Se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no había conocido a José, y dijo a su pueblo: «Miren, el pueblo de los hijos de Israel es más numeroso y más fuerte que nosotros. Procedamos, pues, astutamente con él, no sea que se multiplique y en caso de guerra, se una también con los que nos odian y pelee contra nosotros y se vaya del país». Así que pusieron sobre ellos capataces para oprimirlos con duros trabajos; y edificaron para Faraón las ciudades de almacenaje, Pitón y Ramsés. Pero cuanto más los oprimían, más se multiplicaban y más se extendían, de manera que los egipcios llegaron a temer a los israelitas. Los egipcios, pues, obligaron a los israelitas a trabajar duramente, y les amargaron la vida con dura servidumbre en hacer barro y ladrillos y en toda clase de trabajo del campo. Todos sus trabajos se los imponían con rigor.

Aquí es importante entender que esta opresión que empezó a vivir el pueblo de Israel era una profecía que se estaba cumpliendo y que el patriarca Abraham ya había visto siglos antes. Este estudio lo puedes ver en uno de mis estudios que titulé La gran oscuridad de Abram: El origen del Exilio. Hashem le muestra una noche a Abraham cómo su descendencia iba a estar en esclavitud por más de 400 años, pero iba a venir un libertador llamado Moisés, y es aquí donde inicia Pesaj, que como dije anteriormente, Pesaj significa “pasar por encima” o “saltar”, y aquí vamos a explicar por qué Pesaj es importante para el judaísmo. Leamos:

Éxodo 3:4-8
Cuando el Señor vio que Moisés se acercaba para mirar, Dios lo llamó de en medio de la zarza, y dijo: «¡Moisés, Moisés!». Y él respondió: «Aquí estoy». Entonces Dios le dijo: «No te acerques aquí. Quítate las sandalias de los pies, porque el lugar donde estás parado es tierra santa». Y añadió: «Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob». Entonces Moisés se cubrió el rostro, porque tenía temor de mirar a Dios. Y el Señor dijo: «Ciertamente he visto la aflicción de Mi pueblo que está en Egipto, y he escuchado su clamor a causa de sus capataces, pues estoy consciente de sus sufrimientos. Así que he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y para sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel.

Ahora Moisés tiene una tarea grande y probablemente difícil: cómo convencer a Faraón de dejar libre al pueblo de Israel. Hashem le da varias instrucciones de lo que tenía que hacer para que Faraón dejara ir libre al pueblo, pero Hashem sabía que tenía que hacer pasar a Egipto por 10 plagas. Pero la última plaga era la importante, la que dejaría en libertad al pueblo de Israel e iniciaría esta celebración llamada Pesaj. Leamos:

Éxodo 12:1-12
En la tierra de Egipto el Señor habló a Moisés y a Aarón y les dijo: «Este mes será para ustedes el principio de los meses. Será el primer mes del año para ustedes. Hablen a toda la congregación de Israel y digan: “El día diez de este mes cada uno tomará para sí un cordero, según sus casas paternas; un cordero para cada casa. Pero si la casa es muy pequeña para un cordero, entonces él y el vecino más cercano a su casa tomarán uno según el número de personas. Conforme a lo que cada persona coma, dividirán ustedes el cordero. El cordero será un macho sin defecto, de un año. Lo apartarán de entre las ovejas o de entre las cabras. Y lo guardarán hasta el día catorce del mismo mes. Entonces toda la asamblea de la congregación de Israel lo matará al anochecer. Ellos tomarán parte de la sangre y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas donde lo coman. ”Comerán la carne esa misma noche, asada al fuego, y la comerán con pan sin levadura y con hierbas amargas. Ustedes no comerán nada de él crudo ni hervido en agua, sino asado al fuego, tanto su cabeza como sus patas y sus entrañas. No dejarán nada de él para la mañana, sino que lo que quede de él para la mañana lo quemarán en el fuego. De esta manera lo comerán: ceñidas sus cinturas, las sandalias en sus pies y el cayado en su mano, lo comerán apresuradamente. Es la Pascua del Señor. ”Porque esa noche pasaré por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, tanto de hombre como de animal. Ejecutaré juicios contra todos los dioses de Egipto. Yo, el Señor. La sangre les será a ustedes por señal en las casas donde estén. Cuando Yo vea la sangre pasaré de largo, y ninguna plaga vendrá sobre ustedes para destruirlos cuando Yo hiera la tierra de Egipto. Y este día será memorable para ustedes y lo celebrarán como fiesta al Señor. Lo celebrarán por todas sus generaciones como ordenanza perpetua.

Aquí inicia el significado de Pesaj. Como había dicho, Pesaj significa pasar por encima, y Hashem lo reafirma en el versículo 12: “Porque esa noche pasaré por la tierra de Egipto”. Hashem venía a juzgar a los dioses egipcios; los años de esclavitud de su pueblo venía a liberarlo. Pero antes de liberarlo, el pueblo tenía que sacrificar un cordero y tomarían una parte de la sangre del cordero y la tenían que poner en los postes de la puerta de su casa para cuando pasara Hashem a hacer justicia. Esa sería la marca de la protección, el cual no los mataría. Y el versículo 14 muestra el inicio de la celebración como una festividad para Hashem, diciendo: “Y este día será memorable para ustedes y lo celebrarán como fiesta al Señor. Lo celebrarán por todas sus generaciones como ordenanza perpetua”.

El significado de Pésaj, según el relato de Éxodo 12, gira en torno a la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto y al acto de protección divina que marcó el inicio de su redención. La palabra Pesaj significa “pasar por encima” y hace referencia al momento en que Dios protegió las casas de los hebreos durante la última plaga, al ver la sangre del cordero colocada en los postes y dinteles de las puertas, evitando así la muerte de sus primogénitos. Este acto no solo fue una señal de obediencia, sino también un símbolo de salvación y distinción entre el pueblo de Israel y Egipto.

Los elementos de la celebración tienen un profundo significado. El cordero representa el sacrificio que permitió la protección; su sangre en los postes fue la señal visible de fe y obediencia. Las hierbas amargas recuerdan la dureza de la esclavitud y el sufrimiento vivido en Egipto, manteniendo viva la memoria del dolor del pasado. El pan sin levadura, consumido durante la festividad, simboliza la prisa con la que salieron de Egipto, sin tiempo para que la masa fermentara, y también representa pureza y un nuevo comienzo sin corrupción. Todo esto se establece como un memorial perpetuo, no solo para recordar un evento histórico, sino para transmitir de generación en generación la identidad, la fe y la conciencia de que la libertad proviene de la intervención divina.

Pesaj marca así el inicio de una nueva etapa para Israel: deja de ser un pueblo esclavo para convertirse en un pueblo en camino hacia su propósito. Más que una conmemoración histórica, es una enseñanza continua sobre redención, obediencia y memoria espiritual.

Siglos después, Yeshua vino a ser nuestro cordero sacrificial. En esta misma fecha vino a redimirnos, a liberarnos del pecado y de la esclavitud de este mundo, y no en cualquier fecha, sino en la fecha ordenada por Hashem como estatuto perpetuo. Leamos:

Juan 13:1
Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que Su hora había llegado para pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los Suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.

Aquí podemos ver que Juan dice antes de la fiesta de la Pascua. Por primera vez se menciona en el Nuevo Testamento la palabra Pascua, pero recordemos que el Antiguo Testamento es escrito en hebreo y el Nuevo Testamento en griego, y la palabra pascua en griego es πάσχα, pásja, que significa la cena del cordero. Recordemos que después de la liberación el pueblo de Israel, cada año, en el mes de Abib, el día 14, tenía que hacer esta cena en señal de la liberación.

Yeshua ya sabía que estaba por iniciar esta celebración, y es por eso que les pide a sus discípulos que busquen dónde celebrar la última cena. Ojo aquí: no la cena de Pesaj como muchos creen que fue lo que celebró Yeshua, ya que la misma escritura dice en Juan 13:1 que antes de la fiesta de Pascua Yeshua pide que busquen un lugar donde tener la última cena porque sabía que a la mañana siguiente Él sería amarrado y sacrificado como la Torá lo pedía el 14 de Abib entre las dos tardes, para que se cumpliera el mandato de Hashem.

Éxodo 12:6
“Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes.”

Esto reafirma que el hecho de que Yeshua estaba celebrando Pesaj es incorrecto, ya que Yeshua tenía que cumplir este pacto y sería erróneo que en la última cena fuera Pesaj. Si quieres saber más de este tema, puedes ver el video que realicé titulado Jesús NO celebró la Pascua. Aquí quiero ser honesto: no pretendo creerme sabio o tener la información correcta, aquí presento textos bíblicos enfocados en poder comprender que Yeshua no celebró Pascua porque la Pascua iniciaba en el momento en que Él dice consumado es. Lo que Él tuvo fue una última cena con sus discípulos antes de iniciar Pesaj, pero bueno, esto es otro tema. Aquí estamos explicando cómo Pesaj se transforma en lo que hoy conocemos como la Semana Santa o Pascua.

La conexión entre Pésaj y la celebración cristiana no surge de una coincidencia, sino del contexto histórico y profético en el que vivió Yeshúa de Nazaret. Los evangelios sitúan los últimos días de su vida en Jerusalén durante el tiempo de esta festividad, lo que naturalmente ha llevado a muchos a identificar la llamada “Última Cena” como una comida de Pésaj. Sin embargo, al analizar cuidadosamente los textos, esta afirmación merece una revisión más profunda.

En la Torá, Pésaj no es simplemente una comida simbólica, sino un acto muy específico que incluye el sacrificio del cordero, el consumo de matzá (pan sin levadura) y las hierbas amargas, conforme a lo establecido en Éxodo 12. No obstante, los relatos evangélicos de la última cena no describen estos elementos de manera completa. El enfoque se centra en el pan y el vino, a los cuales Yeshúa les da un significado nuevo relacionado con su cuerpo y su sangre, pero sin mencionar el cordero ni los elementos tradicionales del Pésaj.

Además, el Evangelio de Juan aporta un dato clave en la cronología. Señala que, al momento del juicio, las autoridades aún no habían comido la Pascua. Leamos:

Juan 18:28
Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era de mañana, y ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse, y así poder comer la pascua.

Y que el día de la crucifixión correspondía a la preparación de esta festividad. Leamos:

Juan 19:14
Era la preparación de la pascua, y como la hora sexta. Entonces dijo a los judíos: ¡He aquí vuestro Rey!

Esto indica que la muerte de Yeshúa ocurre antes de la celebración oficial de Pésaj, lo que descarta que la última cena haya sido el cumplimiento literal del ritual pascual establecido en la Torá.

Este detalle no rompe la conexión entre Pésaj y la obra de Yeshúa; al contrario, la fortalece. Mientras que la cena funciona como un momento de enseñanza y anticipación, es en la crucifixión donde se manifiesta el cumplimiento del elemento central de Pésaj: el sacrificio. La muerte de Yeshúa ocurre en el contexto en que los corderos eran preparados, lo que sitúa su entrega dentro del marco profético de la festividad, no como una repetición del rito, sino como su realización.

Por ello, la relación entre Pésaj y la llamada Pascua cristiana no debe entenderse como una equivalencia ritual, sino como una conexión teológica. La cena no reproduce el Pésaj en su forma original, sino que introduce un significado que apunta hacia lo que está por suceder. El cumplimiento no está en la mesa, sino en la cruz.

De esta manera, más que afirmar que Yeshúa celebró Pésaj en su forma tradicional, lo que los textos sugieren es que vivió y murió dentro del tiempo profético de esta festividad, llevando su significado a una dimensión más profunda.

Al final, más allá de las diferencias en la forma de celebrar, tanto Pésaj como la Pascua apuntan a una misma realidad espiritual: redención, liberación y un nuevo comienzo. Para el pueblo de Israel, Pésaj recuerda la salida de Egipto y la intervención directa de Dios para liberar a su pueblo. Para el mundo cristiano, la Pascua conmemora la muerte y resurrección de Yeshúa como acto supremo de redención.

Lejos de ser celebraciones opuestas, ambas se encuentran en un mismo eje: el significado del sacrificio y la esperanza de vida. En este punto es donde muchos han encontrado un puente. Dentro del judaísmo mesiánico, por ejemplo, hay quienes continúan observando Pésaj conforme a la tradición, pero reconociendo en Yeshúa el cumplimiento de aquello que la fiesta anunciaba. Para ellos, no se trata de abandonar la raíz, sino de verla realizada.

Este entendimiento abre un espacio importante de diálogo. Judíos, cristianos y católicos, desde sus distintas perspectivas, comparten una herencia espiritual que gira en torno a la acción de Dios en la historia. Y aunque las interpretaciones puedan diferir, el anhelo de redención, de justicia y de cercanía con Dios permanece como un punto en común.

En ese sentido, hablar de Pésaj y de Pascua no debería ser motivo de división, sino una oportunidad para comprender cómo una misma raíz puede dar lugar a distintas expresiones de fe. Para algunos, Yeshúa es el cumplimiento pleno de Pésaj; para otros, la celebración continúa como memoria viva de la liberación. Pero en ambos casos, el mensaje central sigue siendo el mismo: Dios interviene, Dios libera y Dios cumple sus promesas.

Shalom.

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